Funcionaba no hace mucho la pedagogía de la respuesta, de la memoria, de la mente. Los zurdos eran enderezados y los artistas se consideraban sospechosos. Los pupitres estaban perfectamente alineados y orientados para favorecer la escucha. Hoy parece que se nos va colando la pedagogía de la pregunta, la pedagogía del cuerpo, la pedagogía de la biografía. Los pupitres se agrupan de seis en seis y los zurdos y los diestros tienen que consensuar cómo reparten sus cuadernos en los huecos libres de las mesas. No sé a qué época pertenezco, pero reconozco en mí una triple verdad. Tal vez demasiado empírica y subjetiva, pero verdad: aprendo mejor con preguntas que mueven mis respuestas, aprendo todo lo que puedo tocar, y morder, y besar...; aprendo, en fin, sólo aquello que tiene algo que ver con nuestras historias y biografías... La verdad de la pregunta, la verdad del cuerpo, la verdad de la biografía...
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...