La Alhambra iluminada , J.Mª Alonso Hace dos años llegué a Granada. Dejaba atrás varias casas y muchas cosas, algunas de las cuales ya hacía un tiempo que había ido dejando. En estos dos años he ido recorriendo ese más largo camino: el que va de la cabeza al corazón. Porque aunque desde el inicio llamara a esta mi ciudad, mi casa, he necesitado mucho tiempo, y hasta una reforma, para sentir éste como mi hogar. Porque aunque dijera que lo que quedó atrás atrás quedó, no siempre he sabido soltar amarras. Porque, aún hoy, marco a menudo el 954 y miro a otro lugar al ver el mapa del tiempo el televisión. Porque, hasta hace pocos meses, me echaban de menos en otros lugares, pero no en mi barrio, en la Paz, en Granada. Porque se necesita tiempo para construir pasados nuevos, pasados que compartan lugares con los presentes. Porque el corazón se adapta a su ritmo, y las personas cambiamos despacito. Y ahora que comienzo a echar raíces, leo un lindo cuentito...
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...