Leer la prensa y criticar la economía sumergida es más fácil que leer las calles y encontrar a las personas que la economía sumerge. Escuchar la radio y convencerse de la necesidad de consumir para el bien de los mercados es más fácil que conversar con el parado consumido por las deudas. Ver la tele y aprobar medidas destinadas a colmar la sed de los mercados es más fácil que dejarse interpelar por la vida de tantos que, conociendo el nombre y la sed de sus vecinos, comparten con ellos una merienda y algo de leche para los niños. Hay muchas personas sencillas y valientes, capaces de elegir, en la dificultad, lo difícil. En estos tiempos que corren... ¿qué paso daremos nosotros ?
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...