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Mostrando las entradas etiquetadas como Poema

Una virgen joven

Una Virgen Joven. Una Virgen desposada con un hombre llamado José. Joven, muy joven, apenas quinceañera, con su corazón en el corazón del pueblo, eternamente esclavo; Con sus lindas manos curtidas y morenas por el sol y el trabajo, y con los ojos cargados de amor y de misterio ante el misterio de un amor que no es ajeno, ante la cercanía de Jesús, el Dios anejo. Joven, muy joven, apenas quinceañera, con su vientre engrandecido por el pataleo de un niño que aún espera, por Dios que, conmovido desea al fin, con dedos de hombre tocar la tierra. Joven, muy joven apenas quinceañera, con la frescura de una niña y la sinceridad de una hermana, con el amor de una madre y la fe de una abuela. Joven, muy joven, apenas quinceañera, abandonada como tantas, mas con suerte: su abandono no será jamás de muerte, el manto del Señor cubrirá sus dudas y su frío. Apenas quinceañera. Joven, muy joven, pero vieja. Una Virgen transformada en la noche de Belén,...

Emoción en la arena

La emoción de las raices, la tierra, la música y el mate, la alegría de la historia andada;    La arena y las pisadas de quienes nos precedieron, y son ahora también polvo. El clamor existencial que lloró mi hermano Pedro con sonetos; el corazón que se eleva y canta a los vivos y a los muertos, sabiendo que junto al dolor y el hambre de los niños descansan, sin dormir, el sueño y la esperanza:  el grito penúltimo de Dios que, habiendo querido nacer pobre, nos trae un nuevo impulso hacia el desierto. Es por esta emoción por la que callo, es por ella que casi apenas digo, es por ella que aún sueño, por ella que vivo, espero y amo. Amén.

Infidelidades y lejanías

  Del otro lado del teléfono tu corazón de mujer espera, noche a noche, que la luz aguda de un sonido te despierte, y traiga en la mañana, como fuego, el son de un nuevo canto a tu mirada. El cielo es azul, hace tiempo que es azul, la lluvia no se recuerda en la comarca, el jardín está seco y sola la casa; Los pájaros sedientos se acercan con sus cántaros, buscando vida, al caudaloso río de tus mejillas, que nace en tus pupilas y muere -sin morir- en tu garganta. Y tú, varón, habitante de este lado de la historia, permaneces lejano y ajeno; vecino de unas teclas que no rozarán tus dedos, porque no sueñas con quien te ama ni amas a quien te sueña,       noche a noche,             del otro lado del teléfono. [A la Mujer que espera... ...y al Dios con Corazón de mujer]

Desnuda

    Ya no te creo. Tampoco a los que te dieron a luz ni a quienes de ti nacieron. Te quiero desnuda de ropa y de mentiras. Tu piel no me engaña. Deja que te encuentre, con luz tenue, en el silencio. Di a tu hermana que calle, deja que te mire toda, en perspectiva. Si de verdad eres tan buena, si eres acaso para mi: ¿por qué temes mostrarte? Me has llevado, sigilosa, hasta ti. Me dominas. Me controlas. No he podido soltar tu mano porque ni siquiera sé a qué sabe. Muéstrate desnuda ante mi y no necesitaré dejarte. Serás tú quien, apenas pueda verte, quedará desaparecida. "El primer paso para acabar con esta estructura de muerte es desnudarla, desenmascararla, mostrarla tal y como es" Algo para leer de Pedro Casaldáliga "Desnudando al nuevo imperio" De la Agenda Latinoamericana 2005 Enlace Servicios Koinonía Algo para ver La Historia de las cosas (Story of Stuff)

Viajar de noche. Leer la luna

Noche, kilómetros, horas, camino. Luna mirada, cielo escondido. Camino, gasolina y asfalto. Noche, belleza, mirada, amor, y más camino. Minutos, paz, tiempo para no hacer, para hacer la nada: el silencio. Tiempo para mirar, para ver y no ver. Tiempo para estar, en el asiento trasero; sólo, como siempre, y acompañado.  Segundos, ruedas, coches, sonrisas, acentos, viajes. El roce del aire, la radio que no oye, que da un pobre ruido no más: dispersión ofrecida, distorsión fastidiosa. En el camino, la compañía y la búsqueda. Aparece ahí la mejor respuesta: la que nos sumerge y nos descubre la profundidad de la pregunta. La que desnuda el misterio. La que nos hace cantar: "Tú eres mi Hijo: te quiero".

Humildad

Desde niño he peleado por ganar, por quedar encima, por ser más haciendo al otro menos, por escuchar: "tienes toda la razón" Hoy lo escuché, pero no sentí alegría, sino lástima por mi orgullo,    dolor por mi víctima       y deseos de humildad. Me acuerdo ahora de haber escuchado... "aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy." Texto, 1 Cor 13; Imagen, "The Humble Trapper", de Todd Bonita

Acróstico

H ermana de la memoria , I magen del acto humano; S emilla de mi utopía , T ronco cortado y sano. O lvidada con los pobres , R einventada por la mano I nvisible del dinero ; A nalista de tiranos.