En el principio quise ser grande... Me hice discípulo de mí mismo para poder ser así maestro de alguien. Pero yo no supo enseñarme nada y tampoco quise yo escucharle a mí. Luego quise ser pequeño... Me hice maestro de mí mismo creyendo que sería así un buen discípulo. Pero yo no supe enseñarle nada a mí y tampoco yo quiso enseñarme. Ahora, sencillamente, sé: no soy buen guía de mí mismo ni estoy hecho para maestro.
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...