No acepté que quisieras quererme gratis. Te odie por ello, te puse a prueba, huí de ti... Volví y tu sonrisa me esperaba sentada en la acera. No soporté que siguieras queriendo quererme gratis, y quise comprarte... Reuní algo de dinero, paseé por el centro, busqué toda la tarde. Cerraron las tiendas. No compre nada. Podría haber pagado algunas cosas, es verdad, pero no comprarte a ti. Es la caída de un mito: no todo tiene un precio. Es el drama de lo gratis: nadie puede comparlo.
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...