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Mostrando las entradas etiquetadas como Tiempo

Viajar

El placer de viajar. La paz. La ausencia de relojes. La fuerza del tiempo. La certeza del movimiento, del camino y el juego. La confianza y la experiencia de que cuando más recorremos es cuando vivimos despiertos y cuando viajamos quietos.

Viajar de noche. Leer la luna

Noche, kilómetros, horas, camino. Luna mirada, cielo escondido. Camino, gasolina y asfalto. Noche, belleza, mirada, amor, y más camino. Minutos, paz, tiempo para no hacer, para hacer la nada: el silencio. Tiempo para mirar, para ver y no ver. Tiempo para estar, en el asiento trasero; sólo, como siempre, y acompañado.  Segundos, ruedas, coches, sonrisas, acentos, viajes. El roce del aire, la radio que no oye, que da un pobre ruido no más: dispersión ofrecida, distorsión fastidiosa. En el camino, la compañía y la búsqueda. Aparece ahí la mejor respuesta: la que nos sumerge y nos descubre la profundidad de la pregunta. La que desnuda el misterio. La que nos hace cantar: "Tú eres mi Hijo: te quiero".

La vida de un instante

No puedo detener el tiempo, tampoco la vida que se esconde tras la delgada aguja del segundero, mas puedo traerte a mi lado con palabras detenidas; hacerte ojear siquiera lo que mis ojos contemplan: Una joven y cerrada puerta, con su mango exterior rodeado por dos vueltas de dedos: dedos de mano, dedos de mujer. Junto a la puerta, hierática, ella. Inmóvil por fuera y removida por dentro, con un torbellino dado a luz por la silenciada voz del corazón, con un mareante viento que se eleva. No hay tiempo, nada se mueve. Tan sólo dos calladas transformaciones amenazan alterar el rumbo de lo inmóvil. A un lado del tiempo, los suaves dedos alcanzados por el torbellino interior, decididos a conceder a la mujer una segunda oportunidad. Al otro lado, una palabra...

Tiempo de exámenes

Dos veces al año se detienen las clases para la realización de los exámenes. Se lamentan los estudiantes ante tal irrupción repentina. Lo hacen también sus hermanos pequeños, quienes tendrán que jugar solos. Protesta el trabajador por la buena vida del maestro. Replica el docente cansado de correcciones, malas letras y reuniones. La doctora dobla turno ante el auge de ansiedades. Y la máquina de café, vieja y cansada, espera su aniversario con el dolor de una pregunta sin respuesta: ¿cuándo me jubilarán? Entonces, olvidados, los pobres apuntes, libros, pdf´s y papeles, a menudo amontonados, siempre odiados y enemigos, gritan desgarrados al cielo. Tienen mucho que decir. Les dejan decir muy poco. Por cierto, mucho ánimo a los "cerrados por exámenes", ¡¡y no olvidéis las tres R´s!! (Reducir, Reutilizar, Reciclar).

El tiempo es nuestro

Me gusta decir 'el tiempo es mío' cuando el tiempo corre sin dar tiempo, disfruto proclamando 'el tiempo es nuestro' si llego tarde, sin tiempo ni excusas. Me gusta creer que poseo el tiempo pero sólo consigo hacerlo erróneamente Y equivocado, disfruto repitiendo '¡El tiempo es mío! ¡El tiempo es nuestro!' Me temo amiga, que el tiempo sólo será tuyo, mío, nuestro, cuando nos sepamos vividores de un tiempo que nos supera. Me temo amiga, que el tiempo sólo es tuyo, mío, nuestro, cuando nos vivimos sabedores de nuestra finitud en el tiempo. El tiempo es y será nuestro cuando en un presente continuado nos invada, profunda, la certeza de ser nosotros del tiempo . Dedicado a mis profesores de filosofía y de matemáticas, pensadores frecuentes. Algún día tantas palabras servirán para algo. Dedicado también a tantos como han padecido mis múltiples retrasos. Puedo pediros perdón, pero no me arriesgo a deciros que no volverá a suceder. Y perdón por el toque pant...