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Mostrando las entradas etiquetadas como Narratividad

Quiéreme bien

No me quieras por la grandeza de mis palabras, como si las creyera. Quiéreme por la pobreza de mi existencia, que canta con cuentos todo lo que le falta. Porque no siempre es verdad lo que se sueña, ni se cree lo que se sabe, ni se piensa con palabras. Porque a veces lo real está escondido, y la mentira es el origen del sentido de los días. Tú quiéreme así, despojado de luces y de verdades, charlatán de sueños, incompleto y en camino. Tú quiéreme así, quiéreme bien.

El pequeño escritor

Dentro de mi hay muchos hombres: el confiado y el humilde; el ateo, el guerrillero y el que sucumbe ante el peso de lo real; el soñador, el creyente y el inconformista; el independiente y el adicto a la alabanza; el afable, el calculador, el envejecido y el viejo; el adulto, el niño y el loco; el genio y el imitador; el blasfemo, el inconsciente, y éste último, el que en plena ambigüedad, entre el revés y el derecho, escribe, pues ha descubierto que todos esos hombres, y a la vez ninguno, son en realidad yo mismo; y sueña escribir una historia con sentido, una vida unificada más allá de sí mismo, en la que mujeres y hombres de todos los hombres y mujeres cenen juntos y bailen mirando al cielo. Hasta aquí  lo que fue en el origen "El pequeño escritor". Ahora una reflexión que muestra algunas ideas de fondo: "Todos esos hombres, y a la vez ninguno, son, en realidad, yo mismo." Desde niños nos adaptamos a muchos ámbitos (familia, ...