Tras pasar y pensar céntricas calles me declaro en huelga y en contra: en huelga de sonidos, en silencio; en contra de palabras, de proverbios. No olvido la ilusión adolescente, las frases bien cortitas y dichosas; capaces de cambiar todas las cosas y dar matices nuevos a las gentes. Mas el saber y el tiempo, compañeros, cargados de rutinas, de desvelos; el peso de la historia ya cansada, me llaman y me llevan de las manos por el camino sin nombre en que los viejos aprenden a olvidar lo que les sobra.
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...