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Mostrando las entradas etiquetadas como tren

Ausencias disfrazadas

Tenía 18 años, tal vez 19. Apenas sus amigas abandonaron el vagón ella se convirtió en el centro. Los cuatro compañeros de clase parecían estar a sus pies, a sus piernas, a su cuerpo; atrapados por el desvelamiento progresivo de sus secretos amatorios, seducidos por sus últimas fotos compartidas, convertidos en competidores esperanzados en la victoria nocturna, en la derrota ajena. Ella, en realidad, no buscaba sexo. Sólo mendigaba algo de afecto, un gesto, un abrazo, una car icia... Ellos, en el fondo, eran víctimas del mismo engaño, de la misma carencia, la soledad misma. Yo, en el asiento de al lado, incapaz de no escuchar sus gritos y sus alardes, no pude sino sentirme cercano a sus ausencias disfrazadas. Mientras, sus padres, ajenos a casi todo; y el viejo de enfrente negando con la cabeza, como queriendo abandonar la escena y huir hacia las sombras idealizadas de su pasado... Todos parecen vagar solos por los vagones, y pocos saben adónde van...

El falso túnel

La joven empresaria acabó el dulce y apuró la taza. No le gustaba viajar, le molestaba tener que estar sola. Hacía dos meses que lo había dejado con su último novio, y le atemorizaba tener que ir a ningún sitio. Pasó la servilleta por sus labios, la dobló cuidadosamente y la colocó bajo el vacío recipiente antes lleno de un aromático té marroquí. Ella siempre soñó ser un papel lanzado al aire, libre y con un mensaje liberador, pero se descubría como aquella servilleta; se sentía utilizada, controlada, encerrada, aplastada. No se permitió llorar. Dirigió una tosca mirada al camarero y, con un leve movimiento de manos, le hizo saber que había terminado. El camarero retiró la taza y el plato. Entonces se acercó a ella y la miró. La empresaria triste esperaba que él preguntase algo. Si lo hubiera hecho, ella habría dado una respuesta esquiva y fría, pero no fue así. Él tan sólo la miraba, haciéndole entrar en un ámbito de confianza. Tenían muchas cosas en común. Sus vida...