Alfonso, después de casi 5 años compartiendo hogar –comunidad claretiana de granada- hoy te marchas a otra casa, allá en lo alto. Una alegría serena crece en mi interior cuando te siento, cuando recuerdo tus chascarrillos cotidianos, tu sensibilidad hacia los más pobres y tus andanzas por las tierras de Filipinas, tierras en las que naciste por segunda vez, y tierras que guardaste en tus bolsillos hasta tu último latido. No es extraño que tu último comentario en Facebook estuviese dedicado a la designación de un nuevo cardenal en Mindanao (Filipinas), noticia que “te alegró mucho”. Ni es extraño tampoco que al enterarse John Louie Guades (claretiano de filipinas) se sorprendiera de tu pronta partida (“¡¡si ayer mismo me envió unos correos!!”) Gracias, “Alfons”, por el regalo de tu vida compartida. Ha sido una suerte compartir tantas comidas...
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...