Cuentan las crónicas de la ciudad de Aracataca que hubo un tiempo desgraciado para aquellas gentes. Todo empezó cuando Diego Buendía consideró injustas las protestas de su hermano, quien, a pesar de su dudosa reputación, no dudo en publicar por toda la vecindad los tropiezos amorosos de Dieguito. El asunto se propagó tan rápido que algunos llegaron a pensar que era mentira. Pero no lo era. Lo acontecido exigía una toma de postura. Algunos estaban con Saldívar, el mayor de los Buendía. Alegaban éstos que era necesario defender las antiguas tradiciones, combatiendo con severidad las resbaladizas actitudes de los insensatos. Otros se declararon desde el inicio comprensivos con Dieguito. Aunque nunca quedaron del todo claras las razones por las que lo hicieron, si eran muy explícitos en sus requerimientos. Exigían una intervención de la junta de gobierno. Exigían el reconocimiento público de la inocencia de Dieguito. Exigían -sobre todo- la condena a Saldívar. El motivo -pre...
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...