Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Política

Politono himno

No sé cómo podíamos vivir sin politonos en el 2001", decíamos en el 2006 mientras nos pasábamos música por infrarrojos. Nuestros labios esbozaban una sonrisa pícara, como si hubiéramos alcanzado todo, como si fuésemos los reyes de algo, como si fuésemos más que el de al lado o quisiésemos regalarnos una exclusiva. No supimos reconocer que la historia era mucho más que lo que nuestro ego nos dejaba ver. Tal vez la escasez de perspectiva o la emoción ingenua nos hizo confundir ideales que pudieron haber sido nobles con argumentos que no llegaron a ser tales. La música nos hace humanos, pero lo cierto es que nunca nos ha sido fácil ponernos de acuerdo en la melodía. Algunos aspiran al respeto y al diálogo, y eso es bonito. Otros tantos prefieren el insulto, el ruido y el silbato.

Un mundo bicolor

La frontera entre lo posible y lo ilusorio es demasiado difusa a los ojos de los niños. Así lo fue también para mí los primeros años de camino. Me recuerdo pequeño, con la curiosidad que busca el cielo, sin el soporte del pasado ni la responsabilidad ante un futuro por construir. Me recuerdo valiente, queriendo soltar la mano de mi abuelo, deseando pisar solo aquella calle que conducía al ambulatorio. Me recuerdo ingenuo ante las bromas de los mayores, quienes trataban de hacerme comprender que el televisor en blanco y negro no era el reflejo de un mundo bicolor, sino sólo un déficit cromático, una insuficiencia tecnológica, un paso intermedio en el proceso comunicativo. Aquella historieta de infancia me permite situarme en el tiempo presente, cargado de contrastes y discursos poco dialogantes, de corrupción, cerrazón y miedo, de radicalización ideológica y confusión generalizada. Aunque a muchos nos cueste comprender, el mundo real tiene y tendrá siempre muchos más ...

La carrera del loco [y otras graves locuras]

La vida está llena de paradojas, como la de aquel hombre que estaba tan cansado de estudiar que deseaba terminar sus estudios; y deseaba tanto terminar sus estudios que no hacía más que estudiar. Sin duda fue éste un caso de estudio, mas no fue el único. Más paradójico fue lo de aquel loco cansado, quien de tan cansado que andaba, fue llevado por el sueño y la locura en medio de sofocos y zancadas. Corrió países y ciudades lejanas. Cuando encontró la suya, corrió sus barrios y calles. Corrió las escaleras, corrió la puerta, corrió la entrada y el pasillo. Acabada la carrera, loco y emocionado, se abalanzó sobre la cama. Entonces, detenido, le desafió su cordura y le abandonó el sueño. Me gusta la paradoja. Quizá porque plantea preguntas más allá de las palabras. Tal vez porque soy loco... o tal vez porque todos debemos serlo. Hay demasiada injusticia alentada por quienes se esconden en la aparente coherencia de las palabras. Coherencia que sólo se derrumba con descuidos a ...

¿Qué eres tú?

Él me dijo: " 1125 ckeempan. Escribe las dos palabras y demuestra que no eres un robot ". Yo respondí: " Dolor, odio, hambre, enfermedad, muerte.  Permanece impasible y demuestra que no eres una persona ".

Llueve en las calles

Llovía, y la lluvia fue la excusa para ponerme una bufanda en la cabeza sin temores ni vergüenzas. Llovía, y la lluvia me animó a tomar el camino más corto a casa: callejear por el barrio, atravesando calles transformadas por los años bajo el único amparo de la ley del libre albedrío. Llovía, y la lluvia hizo que tampoco me sorprendiesen los tapados rostros de un joven y un niño quienes, en la noche, bajo el agua, me preguntaban la hora. Llovía, y la lluvia y el miedo no les permitió descubrirse y tenderme la mano cuando quise saber sus nombres; ellos prefirieron seguir con su interrogatorio, pasando de la hora a la cartera, de la cartera al dinero. Llovía, mas no sólo llovía. Llueve. Llueve en la vida de estos chicos anónimos que, sin saberlo, hoy se entrenan para delincuentes. Nadie les ha enseñado aún que son grandes, que tienen un nombre. Llueve en la vida de sus familias, ¡llueve a cántaros!, y algo me dice que ni hoy, ni tampoco mañana, 20N, ningún pez gordo se...

Las risas y las historias

Al abrir los ojos descubrí la presencia de una hormiga que caminaba junto a mis pies, muy cerca, muy pequeñita. Pensé moverla, obstaculizarla, jugar con ella, y hasta aplastarla siguiendo un bajo instinto. Mientras planeaba mi actuación, vi que ella se movía con libertad, de modo que, simplemente, contemplé con alegría, como contempla el creador a sus criaturas. Y, al mover un pie, vi una hormiga que había permanecido aprisionada, y supe que no sobreviviría, y lloré su vida como llora el creador la muerte de sus criaturas. Y vi también cómo otra hormiga se acercaba a su hermana maltrecha. Ambas, abrumadas por el misterio de la muerte, compartieron las últimas risas y las últimas historias. Qué horrible debe ser tener tanto poder como para aprisionar bajo los propios pies a sociedades enteras. Ojalá los hombres y mujeres, maltrechos, hermanos y abrumados ante los misterios, no olvidemos compartir, como las hormigas, las risas y las historias.

Un mundo plano

Arquímedes de Siracusa, exhibicionista, pero sabio, dijo, según un testigo: 'dadme un apoyo y muevo el mundo.' ¿Pero cómo mover sin partir, si es el Sur el apoyo, y tan sólo sube el Norte? Yo prefiero un mundo plano aunque perdamos la brújula.

Soy Utopía. ¿Y tú?

- Soy Utopía. ¿Y tú? -Martín. Tengo la sensación de haberte visto antes. Espera... ¡¡Utopía!! -¡¡Martín!! -¡Pero qué sorpresa! ¡No nos vemos desde que éramos jóvenes y soñadores! Te veo igual, no has cambiado nada. ¿Cómo estás? -Bueno, jodida... Por un tiempo pensé tener muchos amigos, pero casi todos me dieron de lado. -Pero, no todos... -Tienes razón, los amigos de verdad han permanecido. Cuando ya nadie parecía confiar en mí, al torcerse todas las cosas, ellos continuaron a mi lado. -Siento haberte fallado tantas veces... -No te preocupes, mi casa siempre está abierta para ti. -Sigues viviendo allí? -Claro. Me gusta ese sitio, el alto horizonte. El lugar donde cielo y tierra hacen las paces, el punto en que todos podéis uniros, aun siendo muy distintos. -Ya me enteré de la noticia. -Lo de la boda de Clara, claro. -¡No! ¡Lo de tu eterna juventud! ¿Cómo es eso de ser inmortal? -Pues no lo he pensado mucho. Espero tener tiempo más adelante. Creo, en todo caso, que es difícil. Como e...

A PROPÓSITO DE E-MILIO: Justicia y venganza. Liberación y miedo.

El pasado miércoles, un correo electrónico asomó en mi bandeja de entrada. La primera sensación fue de sorpresa. La amiga que lo enviaba no suele escribirme, y el asunto era el siguiente:  "FW: Difundamos esta foto. Hoy "SÍ" te pido que hagamos una cadena. Gracias!!! ..." De modo que lo abrí. Apareció una gran foto de un chico que, según narra el artículo, asesinó de forma brutal hace varios años a una chica y que, parece ser, se encuentra ahora en libertad. La sorpresa inicial fue haciéndose mayor por varias razones, de modo que al terminar de leer la última frase ("gracias por no romper la cadena") me quedé pensando. Finalmente, en vez de reenviar el correo a mis contactos, pensé primero responder a quien me escribió a mí. Os dejo a continuación una síntesis-reducción-elaboración de mi respuesta por si de algo os sirve. [Aunque no os pongo el correo que recibí y algunas frases de la respuesta son tomadas de él, creo que se entenderá en líneas general...

Pensar como piensa quien no piensa como yo

ADVERTENCIA: en esta entrada trataré de pensar no como siempre he pensado, sino de forma opuesta. Pensaré como puede pensar quien no piensa como yo. De modo que tranquilo, no quiero convencerte de aquello que no pienso, sólo invitarte a pensar por un momento como a menudo tampoco tú mismo piensas para que así, cuando vuelvas a pensar, puedas hacerlo con mayor libertad. Y pensaremos la política. Por un lado, siempre me ha gustado lo singular y novedoso, pero debo reconocer que soy un hijo de mi tiempo. Uno de los rasgos más característicos de mi generación tal vez sea el desencanto ante la política, y he participado de ese desencanto desde la adolescencia. Por otro, he experimentado un cambio, motivado esencialmente por dos factores. El primero, haber escuchado algunas frases en este último año: esa que afirma que "tenemos los políticos que nos merecemos" o esa otra que dice que "meternos con los políticos es la mejor forma de meternos con nosotros mismos pero ...