Ir al contenido principal

Entradas

Otra foto en el Egeo

Muchas palabras en aquel correo electrónico que leí de corrido. Una foto al final, de mucho peso . Tanta que a mi móvil le costó abrirla, quizá como advertencia sutil de lo que nos pasa: indiferencia a grandes sorbos, desconexión de los dramas de nuestro tiempo... En la foto un mar, dos policías turcos y un niño muerto. Mi contemplación silenciosa permitió aparecer a distintos sentimientos, a los que no voy a referirme por miedo a nuestra sociedad mediática, tan emotivista como indolente, tan sensiblera como inhabilitada para la acción. Los policías, uno de los cuales sostiene al niño poco antes de la sepultura, parecen habituados a la escena. No es el primer niño. Están tan acostumbrados que no necesitan tocar. Les bastan los agarres del chaleco -¿salvavidas?-, al tiempo que les sobran los guantes. Sí, los guantes que llevan en las manos. Guantes blancos. Guantes limpios. Guantes que expresan con fuerza la distancia entre Oriente y Occidente, entre ellos y nosotr...

CERRAZÓN

  La cerrazón nubla la capacidad crítica, enjuicia a base de prejuicios, evita toda forma de escucha y, por tanto, elimina la posibilidad de entendimiento y de diálogo. A menudo, se alimenta de la inseguridad y el miedo, y lleva a minusvalorar a quien no se comprende. La cerrazón vive entre nosotros, ¡y en nosotros! Se expresa en tertulias y debates, en bares y en columnas de periódico, en FB, en Twitter, y en blogs de todo signo y color... ¿Sus beneficios? La protección que da un grupo y la seguridad que ofrece tener bien delimitados los enemigos... ¿Sus consecuencias? Entre malas y terribles...

Pedagogía del cuerpo

    Funcionaba no hace mucho la pedagogía de la respuesta, de la memoria, de la mente. Los zurdos eran enderezados y los artistas se consideraban sospechosos. Los pupitres estaban perfectamente alineados y orientados para favorecer la escucha. Hoy parece que se nos va colando la pedagogía de la pregunta, la pedagogía del cuerpo, la pedagogía de la biografía. Los pupitres se agrupan de seis en seis y los zurdos y los diestros tienen que consensuar cómo reparten sus cuadernos en los huecos libres de las mesas. No sé a qué época pertenezco, pero reconozco en mí una triple verdad. Tal vez demasiado empírica y subjetiva, pero verdad: aprendo mejor con preguntas que mueven mis respuestas, aprendo todo lo que puedo tocar, y morder, y besar...; aprendo, en fin, sólo aquello que tiene algo que ver con nuestras historias y biografías... La verdad de la pregunta, la verdad del cuerpo, la verdad de la biografía...  

Sospechar de los buenos

El pensamiento dialéctico en la interpretación de los atentados nos lleva a comparar números de muertos, a clasificarlos por banderas de origen. Convendría más sumarlos, imaginar sus cuerpos unos al lado de los otros, intuir que a menudo son causas globales las que generan muertes en distintos lugares del globo, y pedir a Dios y a la vida que nuestro corazón no deje de dolerse por cada una de esas sábanas blancas que recubren vidas truncadas. Y sospechar, sospechar de quienes lo saben todo, sospechar de los que tienen poder para manipular, sospechar de los fuertes, sospechar de los buenos, sospechar de los que se enriquecen con cada guerra...

Animales ficticios

Somos las personas seres en constante proyección, animales ficticios. Tenemos la habilidad extraña de vivir en lo que todavía no somos, aunque para ello debamos olvidar lo que sí fuimos: pasado, historia, carne, infancia. Y es por ello que tememos la muerte, porque ella pone límite a la ficción, y porque no sabemos refugiar el corazón en el agradecimiento que brota –espontáneo- cuando descubrimos la realidad mayor, la ficción suprema: el día anterior al día en que, ¡por fin!, fuimos… (Recordando a un amigo y su enfermedad...)

Carta Abierta a Dolores Díez (Sobre la comunión civil)

Querida Dolores, madre, tutora, veterinaria, malagueña, atea y laica: Me presento: soy Martín, hijo, misionero, sevillano, creyente, católico. Quería felicitarle por el paso que su hija dará en el próximo mes de mayo, según he podido leer en el periódico ABC –edición digital– del día de hoy, 29 de octubre de 2015. Me reconozco ignorante en muchos temas, y al mismo tiempo es escasa la información que he podido obtener del periódico digital. Ellas hablan de que su hija «quiere una fiesta» como la de otras niñas, con payasos y sin misa. Sin duda será una buena ocasión para que ella lo pase bien en compañía de sus amigos y familiares. Desde mi experiencia, ciertamente las misas resultan aburridas a los niños de 8 años, excepto en contadas ocasiones (cuando el cura se adapta a ellos, cuando los padres les dejan corretear por los pasillos, o cuando la promesa de una diversión posterior hace que la resistencia esperanzada valga la pena). Deseo expresarle mi percepción, pa...

Ausencias disfrazadas

Tenía 18 años, tal vez 19. Apenas sus amigas abandonaron el vagón ella se convirtió en el centro. Los cuatro compañeros de clase parecían estar a sus pies, a sus piernas, a su cuerpo; atrapados por el desvelamiento progresivo de sus secretos amatorios, seducidos por sus últimas fotos compartidas, convertidos en competidores esperanzados en la victoria nocturna, en la derrota ajena. Ella, en realidad, no buscaba sexo. Sólo mendigaba algo de afecto, un gesto, un abrazo, una car icia... Ellos, en el fondo, eran víctimas del mismo engaño, de la misma carencia, la soledad misma. Yo, en el asiento de al lado, incapaz de no escuchar sus gritos y sus alardes, no pude sino sentirme cercano a sus ausencias disfrazadas. Mientras, sus padres, ajenos a casi todo; y el viejo de enfrente negando con la cabeza, como queriendo abandonar la escena y huir hacia las sombras idealizadas de su pasado... Todos parecen vagar solos por los vagones, y pocos saben adónde van...