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Inadaptado

Creyéndome el dueño del mundo, agarro una pluma que alguien me regaló inscribiendo en ella el nombre que al nacer me pusieron. Me siento en una silla que no podría fabricar, en una habitación que no sabría construir, y me pongo a escribir en un papel salido de un árbol que no planté, un papel que pondré en el contenedor de reciclado, desligándome de su proceso posterior. Y me llaman a un móvil que no sé por qué suena y, al avanzar en las palabras, me voy sintiendo menos dueño, más vulnerable. Y me desconcierta la idea de que los hombres y mujeres más cercanos al mundo, los más capaces de vivir en él, son precisamente los desheredados de todo, los que sobreviven dificilmente, los jodidos. Entonces, avergonzado, enciendo el ordenador y me declaro enfermo de palabrería y culpable de muchas cosas.



Comentarios

  1. Esta entrada (especialmente el título)tuya me ha recordado un poco a la metamorfosis de Kafka. Saqué muchas cosas de ese libro. Pero más aun de esta "pequeña" reflexión. Me dice mucho de muchas cosas. Espero pueda tenerlas en cuenta en cada momento de mi vida.

    Un abrazo! Gracias por compartir como siempre.

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  2. Me encantó!!!!! gracias por publicar estas reflexiones!

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