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Mostrando las entradas etiquetadas como Amor

Amor

El amor es bello, pero no siempre es ligero. El amor pesa cuando viene en forma de muerte compartida, cuando se acerca de repente como culpa ajena que hemos de callar, cuando nos acompaña en la rudeza cotidiana o cuando nos invita a mirar con frescura a quien conocemos en todas sus faltas. El amor pesa a veces, y a veces pesa mucho el amor. A veces le quitamos letras al amor para que no pese tanto, y entonces el amor no habla de amor, sino de amos y esclavos, y ya no es amor el amor. Pero otras veces el amor es amor, con todas sus letras, aunque pese. Y es que el amor no siempre es ligero, pero es bello el amor...  ...cuando es amor.

De personas y de llaves

Por despistado tomaban todos a Don Marcial. Había de esforzarse sobremanera para no ir olvidando todo a cada paso: contraseñas, nombres y colores, el lugar donde estacionó y hasta las rosas que cada año (alguna vez) regalaba a su esposa el día de su aniversario. Pero Marci, como algunos le llamaban, era un luchador. Se armaba de lentos ritos para no caer en las desastrosas consecuencias de sus despistes cotidianos. Caminaba con una pequeña agenda en el bolsillo, la cual a menudo consultaba. Se dejaba avisos en la puerta, en el móvil y hasta en la ducha. Y procuraba dejar siempre las llaves sobre la misma repisa. Así le era fácil encontrarlas, aunque cuando no estaban allí no sabía dónde buscar. A pesar de largos años de entrenamiento, el despiste y la nostalgia fueron ganán dole terreno, sobre todo desde que su casa se vació de una presencia muy querida. Él, con una copa en la mano y el horizonte nublado, se escondía en locos pensamientos. Las personas son ll...

El testigo de la duda

Cuentan que no hubo otro como él. Era amante de la verdad objetiva. Mentía por miedo a que sus verdades fueran incomprendidas o rechazadas. Y, sobre todo, dudaba. Pasó la vida dudando. Siempre dudaba y dudaba de todo. Dudaba del maestro y de los libros, de la prensa y la radio. Dudaba de las historias de su abuelo y de los frutos de temporada. Unos jóvenes le preguntaron con sorna si no dudaba del suelo que le sostenía; él reflexionó detenido, y desde aquel día lo vieron caminar prudente y despacito. Por dudar, dudó hasta de su propia muerte, y algunos testigos confirman -no hay lugar a duda- que siguió respirando tras el último aliento. Justo hasta que los médicos que le habían dado por muerto decidieron darle de nuevo por vivo. Entonces, victorioso y vivo, se marchó con orgullo sobre sus torpes pasos. El menor de sus hijos recogió el testigo de la duda. Sin embargo, los años pasan y él no parece mostrarse tan hábil. Duda de muchas cosas, es verdad, pero aún no ha ...

El drama de lo gratis

No acepté que quisieras quererme gratis. Te odie por ello, te puse a prueba, huí de ti... Volví y tu sonrisa me esperaba sentada en la acera. No soporté que siguieras queriendo quererme gratis, y quise comprarte... Reuní algo de dinero, paseé por el centro, busqué toda la tarde. Cerraron las tiendas. No compre nada. Podría haber pagado algunas cosas, es verdad, pero no comprarte a ti. Es la caída de un mito: no todo tiene un precio. Es el drama de lo gratis: nadie puede comparlo.

TU VIDA

La vida y el dolor endurecen el rostro, transforman la mirada y ablandan el corazón. La vida y el final quiebran con hielo, llenan de sed y abrasan a fuego. La vida y la esperanza, mellizas y distantes, corren al compartir, contagiosas como una pandemia. La vida y la muerte, tan lo mismo y tan extrañas, tan de todos y tan nuestras. La vida y el amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos queda, todo lo que de verdad existe. Tu vida y tu dolor, tu corazón y tu rostro, tu frío y tu fuego, tu esperanza, tu muerte. Tu vida y tu amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos dejas, todo lo que nos diste.