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Mostrando las entradas etiquetadas como Vida

Voy a matarte

No nombrarte entre los vivos es como seguir matándote. Pero no puedo nombrarte entre los vivos cuando tengo tan claro que no estás, que ya te has ido. Nombrarte entre los muertos es como matarte todavía un poco más, matar tu vida falsa, consentir la muerte no aceptada. Por eso tengo que nombrarte, sabiendo que estás muerto, aunque sienta que yo también me muero un poco. Voy a nombrarte, voy a dejarte morir, porque ya has muerto. Voy a matarte, y entonces podrá tu nombre resonar tranquilo en mi recuerdo, sabiendo que, al fin muerto, sigues vivo... [A todos aquellos que no se atreven a nombrar a los seres queridos que murieron. A todos los que no encuentran valor para llamar muerte a la muerte. A todos los que padecen algún tipo de culpa encubierta ante la muerte de los suyos...]

La pregunta de los miércoles

Tengo miedo de acumular respuestas que me cierran a la pregunta, esa que cada día se me dirige; miedo al discurso aprendido y sin vida, miedo a los pies firmes pero pesados, miedo a la mirada que no ve y al corazón que no camina. Me sobran respuestas, es por eso que acudo al silencio para descubrir el mundo y su costado, para descubrir las preguntas acertadas, las que mueven. Nuestra historia, tu biografía, la vida que habita y duerme en las calles, la muerte y la esperanza, porqué miércoles otra vez…

Notas al margen

De nuestra vida no quedará nada. Se irán los trabajos, los estudios, los proyectos. Quedará tan sólo la paz sembrada y las notas que, con entusiasmo, tomemos en los márgenes de los libros más importantes, los que se escriben con gestos...

La carrera del loco [y otras graves locuras]

La vida está llena de paradojas, como la de aquel hombre que estaba tan cansado de estudiar que deseaba terminar sus estudios; y deseaba tanto terminar sus estudios que no hacía más que estudiar. Sin duda fue éste un caso de estudio, mas no fue el único. Más paradójico fue lo de aquel loco cansado, quien de tan cansado que andaba, fue llevado por el sueño y la locura en medio de sofocos y zancadas. Corrió países y ciudades lejanas. Cuando encontró la suya, corrió sus barrios y calles. Corrió las escaleras, corrió la puerta, corrió la entrada y el pasillo. Acabada la carrera, loco y emocionado, se abalanzó sobre la cama. Entonces, detenido, le desafió su cordura y le abandonó el sueño. Me gusta la paradoja. Quizá porque plantea preguntas más allá de las palabras. Tal vez porque soy loco... o tal vez porque todos debemos serlo. Hay demasiada injusticia alentada por quienes se esconden en la aparente coherencia de las palabras. Coherencia que sólo se derrumba con descuidos a ...

Tierra de lunes

A vivir. A vivir la vida de los lunes. A vivir los lunes de la vida. Que la legítima espera de un domingo no saque nuestros pies de la tierra que pisan: ¡Tierra de lunes! A vivir.

La vida de un instante

No puedo detener el tiempo, tampoco la vida que se esconde tras la delgada aguja del segundero, mas puedo traerte a mi lado con palabras detenidas; hacerte ojear siquiera lo que mis ojos contemplan: Una joven y cerrada puerta, con su mango exterior rodeado por dos vueltas de dedos: dedos de mano, dedos de mujer. Junto a la puerta, hierática, ella. Inmóvil por fuera y removida por dentro, con un torbellino dado a luz por la silenciada voz del corazón, con un mareante viento que se eleva. No hay tiempo, nada se mueve. Tan sólo dos calladas transformaciones amenazan alterar el rumbo de lo inmóvil. A un lado del tiempo, los suaves dedos alcanzados por el torbellino interior, decididos a conceder a la mujer una segunda oportunidad. Al otro lado, una palabra...

El pequeño escritor

Dentro de mi hay muchos hombres: el confiado y el humilde; el ateo, el guerrillero y el que sucumbe ante el peso de lo real; el soñador, el creyente y el inconformista; el independiente y el adicto a la alabanza; el afable, el calculador, el envejecido y el viejo; el adulto, el niño y el loco; el genio y el imitador; el blasfemo, el inconsciente, y éste último, el que en plena ambigüedad, entre el revés y el derecho, escribe, pues ha descubierto que todos esos hombres, y a la vez ninguno, son en realidad yo mismo; y sueña escribir una historia con sentido, una vida unificada más allá de sí mismo, en la que mujeres y hombres de todos los hombres y mujeres cenen juntos y bailen mirando al cielo. Hasta aquí  lo que fue en el origen "El pequeño escritor". Ahora una reflexión que muestra algunas ideas de fondo: "Todos esos hombres, y a la vez ninguno, son, en realidad, yo mismo." Desde niños nos adaptamos a muchos ámbitos (familia, ...

Desnudez, primavera y estornudo

Este invierno fue duro. Hizo frío. Nevó poco. Ahora la sierra se desnuda y se afea. La nieve se va. Mi mirada acostumbrada se sorprende desde lejos. Pero mi mente se aproxima. Donde el blanco estuvo, fluye ahora el agua. Surge la vida. ¿Quién me enseñó a mirar sólo desde lejos? ¿Quién me convenció de que lo importante es el envoltorio? Hoy dudo de la costumbre. Elijo la vida desnuda, la verdad fea. Me quedo con la primavera y el estornudo. "Tání" (Deshielo), del pintor checo del s. XIX Franti š iek Kaván [Recomendación al margen: El muy buen libro " Primavera con una esquina rota ", de Mario Benedetti]

ELLA

Ella , a pesar de sus grandes cualidades, no hizo alarde de sus éxitos; al contrario, se despojó de todos ellos, y tomó por opción la humildad. Así, actuando como mujer entre los pobres, se rebajó entregándose a los demás, hasta gastar todo su tiempo. Por eso su vida es referente, y pudo descubrir su nombre verdadero, de modo que al oírlo los demás, ateos, agnósticos, creyentes, reconozcan sin esfuerzo: ha pasado haciendo el bien, y su vida no fue en vano. Imagen tomada de http://www.larednoticias.com/noticias.cfm?n=65492    

El falso túnel

La joven empresaria acabó el dulce y apuró la taza. No le gustaba viajar, le molestaba tener que estar sola. Hacía dos meses que lo había dejado con su último novio, y le atemorizaba tener que ir a ningún sitio. Pasó la servilleta por sus labios, la dobló cuidadosamente y la colocó bajo el vacío recipiente antes lleno de un aromático té marroquí. Ella siempre soñó ser un papel lanzado al aire, libre y con un mensaje liberador, pero se descubría como aquella servilleta; se sentía utilizada, controlada, encerrada, aplastada. No se permitió llorar. Dirigió una tosca mirada al camarero y, con un leve movimiento de manos, le hizo saber que había terminado. El camarero retiró la taza y el plato. Entonces se acercó a ella y la miró. La empresaria triste esperaba que él preguntase algo. Si lo hubiera hecho, ella habría dado una respuesta esquiva y fría, pero no fue así. Él tan sólo la miraba, haciéndole entrar en un ámbito de confianza. Tenían muchas cosas en común. Sus vida...

Todos las tenemos, mas no todos

Todos conocemos personas con tendencia a powerpointear a todo tren, esto es, a enviar correos electrónicos sin pausa, con mensajes de amistad o paz, con cuentos o chistes, con ideas, mensajes, frases y paisajes, sobre todo paisajes. Confieso que no suelo abrir estos power points con los que soy powerpointeado por los powerpointeadores amigos. Entiéndaseme bien, cuando hablo de power point me refiero a todo archivo que reclame más de 3:30 minutos de atención. En cambio, hoy, no pude dejar de ver un vídeo de 47:27 minutos. Una entrevista, una mujer, una historia. Me gustó mucho porque todo lo que dice y piensa está en la línea de lo que yo podría pensar y decir. La diferencia: ella lo cree más, porque lo ha vivido más; ella sonríe. Hoy no ando en busca de rodeos. La cuestión es sencilla pero no simple.Todos tenemos buenas ideas, también yo. Pero, ¿da testimonio mi sonrisa de que son ideas vividas? ¿Y la tuya? El asunto queda abierto, como abiertas están nuestras vida...

Zapatos Gastados

 Recuerdo con qué esfuerzo mis dedos aprendían a atar los cordones de los zapatos, y la ilusión de tener unos zapatos nuevos, y la novedad que supuso recorrer, por vez primera, el camino a la panadería; Y recuerdo que no fue pan rallado lo que compré, sino queso, y me recuerdo deshaciendo el camino andado. Zapatos, caminos, años. Recuerdo caminar apresurado a casa, en busca de un par de zapatos con los que jugar al fútbol, fútbol que jugué tantos años. Correr, buscar, olvidar. Recuerdo los caminos ocultos de quienes hace ya años gastaron sus zapatos corriendo en busca de los olvidados que morían sin compañía. Gastar, acompañar, morir. Recuerdo a hombres y mujeres, amigas, hermanos; a quienes se les gastó la vida    y murieron,       y se fueron, y siguen,    de otra forma,       acompañándonos. Seguir, vivir, irse. Y vivir es seguir yendo, seguir gastando zapatos, jugando al fútbol, corrien...

Divagación Ordinaria

Las personas extraordinarias hacen de lo ordinario (un beso, una caricia, una presencia) una experiencia extraordinaria con la que llenan la vida; Las personas ordinarias llenan con lo extraordinario (una presencia, una caricia, un beso) la bolsa de basura que sacan en la noche, sin revisión ni reciclaje. Las personas extraordinarias esconden sus virtudes tras su rostro humano y defectuoso; La virtud de las personas ordinarias es la de ocultar su defectuoso y humano rostro en el ambiente festivo de un carnaval veneciano. Las personas extraordinarias comparten sonrisas y cuentan cómo soñaron sus sueños; Las personas ordinarias escuché que a veces sonríen imaginando que ya descubrieron aquello por lo que soñar. Las personas extraordinarias, como las ordinarias, creen que son lo que parecen, pero ni unas ni otras creen bien, pues no parecen lo que son: las unas parecen otras, las otras parecen unas, y viceversa o al revés. Fotografía de Pedro Cas...

TU VIDA

La vida y el dolor endurecen el rostro, transforman la mirada y ablandan el corazón. La vida y el final quiebran con hielo, llenan de sed y abrasan a fuego. La vida y la esperanza, mellizas y distantes, corren al compartir, contagiosas como una pandemia. La vida y la muerte, tan lo mismo y tan extrañas, tan de todos y tan nuestras. La vida y el amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos queda, todo lo que de verdad existe. Tu vida y tu dolor, tu corazón y tu rostro, tu frío y tu fuego, tu esperanza, tu muerte. Tu vida y tu amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos dejas, todo lo que nos diste.

Nieve en Granada

Es bello ver la nieve caer, los árboles vestidos de gala mientras la alegría se acerca sutil, en medio de la niebla; Pájaros que vuelven a casa y niños que juegan y vuelan. Los coches dejan ya de gritar y la abuela descubre, en la debilidad de sus pasos, que está viva: "¡Llevaba muerta tantos años!" La electricidad se corta, mas el enfado primero de tantos, dependientes de la luz, aunque ciegos, se torna júbilo y fiesta: "¡Estoy viva!¡Estoy vivo! ¡Nunca más seré esclavo!" Voy a sentarme en la calle en medio de luces y coches hasta que la nieve me llame o hasta que llegue la noche: "¡Es bello ver la nieve caer en Granada, aunque no nieve!"

Necesito caminar

Hoy me siento un poco raro, torpe, vacío, ocioso, lejos; Necesito silencio, reflexión, ideales, amor, Dios. Necesito que me recuerden quien soy y tomar de nuevo conciencia de la historia; Volver a mirar al pasado y al futuro, escapar de la huida del presente y mirar en profundidad,    contemplar al hombre,       contemplar a Dios. Necesito aceptar mis límites y necesidades; Necesito tiempo y también paciencia. Necesito salir, tomar aire fresco, contrastar mi vida, comparar, colorear y esbozar una sonrisa; Caminar a tu lado, vivir la paz y la alegría; Conocer otros rostros, descubrirlos de veras; Navegar por tu cuerpo y que navegues por el mío, sin miedos ni disculpas. Abrazar la tempestad, bajar las escaleras, armonizar nuestras palabras, vaciarlas de un vacío tan denso que no deja espacio a la verdad,    a la verdad de la vida,       a la verdad de las cosas. Y caminar, siempre caminar hacia...

Las risas y las historias

Al abrir los ojos descubrí la presencia de una hormiga que caminaba junto a mis pies, muy cerca, muy pequeñita. Pensé moverla, obstaculizarla, jugar con ella, y hasta aplastarla siguiendo un bajo instinto. Mientras planeaba mi actuación, vi que ella se movía con libertad, de modo que, simplemente, contemplé con alegría, como contempla el creador a sus criaturas. Y, al mover un pie, vi una hormiga que había permanecido aprisionada, y supe que no sobreviviría, y lloré su vida como llora el creador la muerte de sus criaturas. Y vi también cómo otra hormiga se acercaba a su hermana maltrecha. Ambas, abrumadas por el misterio de la muerte, compartieron las últimas risas y las últimas historias. Qué horrible debe ser tener tanto poder como para aprisionar bajo los propios pies a sociedades enteras. Ojalá los hombres y mujeres, maltrechos, hermanos y abrumados ante los misterios, no olvidemos compartir, como las hormigas, las risas y las historias.

Desarraigo

Mi pueblo, mi patria, mi tierra... Mi pueblo a veces no me parece más que gente muy sola. Mi patria ha estado tan dividida que no sé en qué lado me quedé, si es que me quedé en alguno. Mi tierra es de cemento y deja salir, pero no entrar. Mis  raíces cruzan el charco. Y mi bobo corazón, no sabiendo dónde latir, lo hace con los sin pueblo, los sin patria, los sin tierra, exiliados, extranjeros, emigrantes, deportados. Mi pueblo, mi patria, mi tierra... La imagen es una muestra de la obra de Quely Scherman , bonaerense residente en Israel, cuya obra se refiere a las vivencias sociales.  http://fis.ucalgary.ca/ACH/Registro/Quely_Scherman/

Inadaptado

Creyéndome el dueño del mundo, agarro una pluma que alguien me regaló inscribiendo en ella el nombre que al nacer me pusieron. Me siento en una silla que no podría fabricar, en una habitación que no sabría construir, y me pongo a escribir en un papel salido de un árbol que no planté, un papel que pondré en el contenedor de reciclado, desligándome de su proceso posterior. Y me llaman a un móvil que no sé por qué suena y, al avanzar en las palabras, me voy sintiendo menos dueño, más vulnerable. Y me desconcierta la idea de que los hombres y mujeres más cercanos al mundo, los más capaces de vivir en él, son precisamente los desheredados de todo, los que sobreviven dificilmente, los jodidos. Entonces, avergonzado, enciendo el ordenador y me declaro enfermo de palabrería y culpable de muchas cosas.

La noche

Desde que crecí en años y autonomía, que no digo libertad, nos hicimos amigos. Nuestros primeros encuentros fueron fortuitos, es cierto. Yo dejaba el estudio para el final, y siempre acabábamos encontrándonos. Recuerdo más de una ocasión en que nos despedimos, sin haber dormido, justo cuando el sol, invisible pero cercano, lanzaba sus primeros rayos. Hemos vivido tanto. Cada día, desde aquella época, al amanecer me siento desorientado. Yo no la encuentro y ella no me deja buscarla. Debo confiar en que aparecerá, igual que un niño confía en que, llegado el tiempo, su madre volverá y lo sacará de la escuela. Igual que un anciano quien, encerrado en el claustro de una cama con barandas, tras preguntar cada noche si alguien le despertará al día siguiente, espera. Duerme y espera. Aun no viéndola, ella está. Me acompaña en silencio durante la jornada, discreta, sigilosa, humilde. Y llegado el momento, es también ella quien roba la luz al día para, lejos de apagar, transformarla en antor...