Actualmente, mi madre mira con cierta nostalgia la habitación que dejé. En otros tiempos, no tan lejanos, me increpaba por el desorden que en ella imperaba. Yo, despreocupado, me acogía a mi propia legislación, alegando que allí reinaba un "caos creativo". Pero toda ley debe establecer unos límites, y mi auto legislación no podía ser menos. Dos de ellos, referidos a la potestad de limpiar y arreglar bienes-inmuebles, son los siguientes: "cuando lo que existe al otro lado de tu ventana aparezca a tus ojos en blanco y negro, ha llegado el momento de limpiarlo", "cuando la puerta del armario lleve 9 meses sin cerrarse por rotura, ha llegado el momento de arreglarlo" (Art. III y IV de la ley Nº 423/7 "Ley particular del procedimiento caótico auto legislado en espacios privados") De modo que me armé de valor, limpiacristales, trapo y periódico, y comencé la batalla. La alegría cromática, el renacer de lo otro, la paz encontrada con un sencillo esf...
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...