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Mostrando las entradas etiquetadas como Presencia

Silencio/2

Te noto callado, me dice esta tarde la vida. Callo porque me es difícil dar palabras que, denunciando a otros, me inculpan en primer lugar. Callo por no decir, y ante todos callo: Callo ante el rico que no creerá su injusticia por mis difusas palabras ni por mi vida borrosa. Callo ante sabios y fuertes, no sea que descubran la dosis de envidia escondida en el lenguaje, disfrazada de letras y sonidos. Callo ante el mundo enfermo que no ayudo a sostener. Callo ante el grito que me lanzan mis propios sueños. Callo, sobre todo, ante el pobre que juzga con ojos de silencio mi indiferencia. Y en el silencio humilde nace, como fuego, el deseo de cambio, y crece una nueva forma de ver, de situar cerca lo que es real. Callo y mi corazón resuena. Callo y una voz me habita. Callo y tu presencia bombea con fuerza palabras que son de verdad. Las escucho, no las creo, y callo. Cuando las crea seguiré callado, pero entonces hablará mi rostro.

Divagación Ordinaria

Las personas extraordinarias hacen de lo ordinario (un beso, una caricia, una presencia) una experiencia extraordinaria con la que llenan la vida; Las personas ordinarias llenan con lo extraordinario (una presencia, una caricia, un beso) la bolsa de basura que sacan en la noche, sin revisión ni reciclaje. Las personas extraordinarias esconden sus virtudes tras su rostro humano y defectuoso; La virtud de las personas ordinarias es la de ocultar su defectuoso y humano rostro en el ambiente festivo de un carnaval veneciano. Las personas extraordinarias comparten sonrisas y cuentan cómo soñaron sus sueños; Las personas ordinarias escuché que a veces sonríen imaginando que ya descubrieron aquello por lo que soñar. Las personas extraordinarias, como las ordinarias, creen que son lo que parecen, pero ni unas ni otras creen bien, pues no parecen lo que son: las unas parecen otras, las otras parecen unas, y viceversa o al revés. Fotografía de Pedro Cas...