Deseaba guardar para siempre su rostro junto al mío. Quise apresarlo. Tomé lápiz y papel, y recordé mis clases de dibujo: línea, gesto, movimiento... Su rostro ya no estaba. Me quedó el papel en blanco y un recuerdo. Tuve miedo a perderla. Por eso la perdí. Lo importante no puede ser apresado... ...y nada hay más importante que un rostro.
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...