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Mostrando las entradas etiquetadas como Justicia

Mi pésame, mujer

Mujer, en el suelo arrodillada junto al sangrar de dos cuerpos tirados, tus ojos de silencio allí clavados sueñan ver una luz en tanta nada. Mujer, esposa y madre desolada, no pueden ni podrán los magistrados comprender jamás que te has quedado con ellos tú también crucificada. Mujer, vecina, viuda, madre, sola, como colma la lluvia nuestro Darro su ausencia colmará tus soledades. Mujer, vecina, viuda, madre, sola, no dejes que te trague el denso barro formado en tristes tierras de maldades.

Perspectiva vergonzante

Un mundo en crisis, advierte el telediario, un mundo enfermo, escribe el poeta, un mundo patas arriba, cita aquel, un mundo en guerra, anuncia el pacifista; Un mundo raro, menciona la canción, un mundo pecador, grita el profeta, un mundo desigual, recuerda la ONG, un mundo con recursos, protesta el ecologista. Y un falso psicólogo, por encima del bien y del mal, por encima del mundo y de todos, se atreve a afirmar: "Ponte guapo, mírate al espejo, sonríe. El mundo hoy es feliz."

Llueve en las calles

Llovía, y la lluvia fue la excusa para ponerme una bufanda en la cabeza sin temores ni vergüenzas. Llovía, y la lluvia me animó a tomar el camino más corto a casa: callejear por el barrio, atravesando calles transformadas por los años bajo el único amparo de la ley del libre albedrío. Llovía, y la lluvia hizo que tampoco me sorprendiesen los tapados rostros de un joven y un niño quienes, en la noche, bajo el agua, me preguntaban la hora. Llovía, y la lluvia y el miedo no les permitió descubrirse y tenderme la mano cuando quise saber sus nombres; ellos prefirieron seguir con su interrogatorio, pasando de la hora a la cartera, de la cartera al dinero. Llovía, mas no sólo llovía. Llueve. Llueve en la vida de estos chicos anónimos que, sin saberlo, hoy se entrenan para delincuentes. Nadie les ha enseñado aún que son grandes, que tienen un nombre. Llueve en la vida de sus familias, ¡llueve a cántaros!, y algo me dice que ni hoy, ni tampoco mañana, 20N, ningún pez gordo se...

Inadaptado

Creyéndome el dueño del mundo, agarro una pluma que alguien me regaló inscribiendo en ella el nombre que al nacer me pusieron. Me siento en una silla que no podría fabricar, en una habitación que no sabría construir, y me pongo a escribir en un papel salido de un árbol que no planté, un papel que pondré en el contenedor de reciclado, desligándome de su proceso posterior. Y me llaman a un móvil que no sé por qué suena y, al avanzar en las palabras, me voy sintiendo menos dueño, más vulnerable. Y me desconcierta la idea de que los hombres y mujeres más cercanos al mundo, los más capaces de vivir en él, son precisamente los desheredados de todo, los que sobreviven dificilmente, los jodidos. Entonces, avergonzado, enciendo el ordenador y me declaro enfermo de palabrería y culpable de muchas cosas.

Un mundo plano

Arquímedes de Siracusa, exhibicionista, pero sabio, dijo, según un testigo: 'dadme un apoyo y muevo el mundo.' ¿Pero cómo mover sin partir, si es el Sur el apoyo, y tan sólo sube el Norte? Yo prefiero un mundo plano aunque perdamos la brújula.

A PROPÓSITO DE E-MILIO: Justicia y venganza. Liberación y miedo.

El pasado miércoles, un correo electrónico asomó en mi bandeja de entrada. La primera sensación fue de sorpresa. La amiga que lo enviaba no suele escribirme, y el asunto era el siguiente:  "FW: Difundamos esta foto. Hoy "SÍ" te pido que hagamos una cadena. Gracias!!! ..." De modo que lo abrí. Apareció una gran foto de un chico que, según narra el artículo, asesinó de forma brutal hace varios años a una chica y que, parece ser, se encuentra ahora en libertad. La sorpresa inicial fue haciéndose mayor por varias razones, de modo que al terminar de leer la última frase ("gracias por no romper la cadena") me quedé pensando. Finalmente, en vez de reenviar el correo a mis contactos, pensé primero responder a quien me escribió a mí. Os dejo a continuación una síntesis-reducción-elaboración de mi respuesta por si de algo os sirve. [Aunque no os pongo el correo que recibí y algunas frases de la respuesta son tomadas de él, creo que se entenderá en líneas general...

Esperanza en medio del asfalto

Durante 22 años sólo he vivido en 2 ciudades, Granada y Sevilla, ambas lo suficientemente asfaltadas como para creer que todo en la vida es el hombre, pero también lo suficientemente habitadas como para que abunden los excluidos, los ancianos solos, los jóvenes enganchados, los divorciados que piden comida, los inmigrantes cuyo trabajo es a veces perseguido por el trabajo de los policías, las mujeres sin recursos, los niños en la calle, la indiferencia de quienes no nos damos cuenta. En concreto, en Granada la tasa de paro es una de las más altas de España, creo que en torno al 30%. Estos problemas se concentran además en algunas zonas, como el polígono Almanjayar, donde yo vivo. Ante esta situación, y ante muchas otras, hay muchas posibles reacciones. - Negar su existencia, alegando que "si no lo veo, si no lo conozco, si no me pilla cerca, entonces no existe". Conozco bien esta reacción porque, aunque quiero vivir con austeridad y estas realidades las tengo aquí mismo (...

La paradoja de la manzana

La vida está llena de paradojas, y creo que en el símbolo de la manzana se resume una bastante común. La paradoja de la manzana. Mi nacimiento no fue tan peculiar como el de Gila (“ mamá, que he nacido ”). Algunos se alegraron, y la mayoría permaneció indiferente. Yo era muy distinto por aquel entonces (finales de los 80). No sufría por tener que levantarme temprano, y tampoco me gustaba quedarme trabajando de noche. No entendía a los filósofos. Ni siquiera sabía leer. Solamente entendía a mi abuela con sus expresiones de abuela: como ese sonoro “ ajajayyyyy ” acompañado de un rápido “ qué-bonito-es ” y de asfixiantes muestras de cariño. De hecho, tardé unos meses llegar saber qué era eso de “ qué bonito es ”. Todo era muy sencillo en los primeros tiempos de mi vivir en la tierra. Yo no tenía dientes, pero tampoco me hacían falta. Todo lo que me daban era líquido. Primero leche y agua, después un rico batido de manzana y plátano. Poco a poco la cabeza me fue creciendo. Yo no paraba...