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Mostrando las entradas etiquetadas como Dolor

¿Qué eres tú?

Él me dijo: " 1125 ckeempan. Escribe las dos palabras y demuestra que no eres un robot ". Yo respondí: " Dolor, odio, hambre, enfermedad, muerte.  Permanece impasible y demuestra que no eres una persona ".

Silencio/1

  Existen muchos tipos de silencios, el carente de ilusión y el inundado de paz, el que experimento cuando camino entre una gran multitud o cuando decenas de pies recorren con los míos un túnel durante una carrera. El silencio del detenido, el silencio con el que se defiende el tímido de la acusación de ser él mismo. El silencio de los violentamente silenciados y el de quienes se cansaron de gritar en vano. Entre todos ellos, existe un silencio más intenso y profundo: el que brota de una mirada cargada de dolor, que no admite palabras pero sí una mano tendida. Es un silencio lleno de realidad, que sobrecoge y asusta; un silencio envuelto en una oscuridad luminosa, atravesado por una luz oscura, y también por un ruido: el ruido de la esperanza. 

Mi pésame, mujer

Mujer, en el suelo arrodillada junto al sangrar de dos cuerpos tirados, tus ojos de silencio allí clavados sueñan ver una luz en tanta nada. Mujer, esposa y madre desolada, no pueden ni podrán los magistrados comprender jamás que te has quedado con ellos tú también crucificada. Mujer, vecina, viuda, madre, sola, como colma la lluvia nuestro Darro su ausencia colmará tus soledades. Mujer, vecina, viuda, madre, sola, no dejes que te trague el denso barro formado en tristes tierras de maldades.

TU VIDA

La vida y el dolor endurecen el rostro, transforman la mirada y ablandan el corazón. La vida y el final quiebran con hielo, llenan de sed y abrasan a fuego. La vida y la esperanza, mellizas y distantes, corren al compartir, contagiosas como una pandemia. La vida y la muerte, tan lo mismo y tan extrañas, tan de todos y tan nuestras. La vida y el amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos queda, todo lo que de verdad existe. Tu vida y tu dolor, tu corazón y tu rostro, tu frío y tu fuego, tu esperanza, tu muerte. Tu vida y tu amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos dejas, todo lo que nos diste.

Las risas y las historias

Al abrir los ojos descubrí la presencia de una hormiga que caminaba junto a mis pies, muy cerca, muy pequeñita. Pensé moverla, obstaculizarla, jugar con ella, y hasta aplastarla siguiendo un bajo instinto. Mientras planeaba mi actuación, vi que ella se movía con libertad, de modo que, simplemente, contemplé con alegría, como contempla el creador a sus criaturas. Y, al mover un pie, vi una hormiga que había permanecido aprisionada, y supe que no sobreviviría, y lloré su vida como llora el creador la muerte de sus criaturas. Y vi también cómo otra hormiga se acercaba a su hermana maltrecha. Ambas, abrumadas por el misterio de la muerte, compartieron las últimas risas y las últimas historias. Qué horrible debe ser tener tanto poder como para aprisionar bajo los propios pies a sociedades enteras. Ojalá los hombres y mujeres, maltrechos, hermanos y abrumados ante los misterios, no olvidemos compartir, como las hormigas, las risas y las historias.

A PROPÓSITO DE E-MILIO: Justicia y venganza. Liberación y miedo.

El pasado miércoles, un correo electrónico asomó en mi bandeja de entrada. La primera sensación fue de sorpresa. La amiga que lo enviaba no suele escribirme, y el asunto era el siguiente:  "FW: Difundamos esta foto. Hoy "SÍ" te pido que hagamos una cadena. Gracias!!! ..." De modo que lo abrí. Apareció una gran foto de un chico que, según narra el artículo, asesinó de forma brutal hace varios años a una chica y que, parece ser, se encuentra ahora en libertad. La sorpresa inicial fue haciéndose mayor por varias razones, de modo que al terminar de leer la última frase ("gracias por no romper la cadena") me quedé pensando. Finalmente, en vez de reenviar el correo a mis contactos, pensé primero responder a quien me escribió a mí. Os dejo a continuación una síntesis-reducción-elaboración de mi respuesta por si de algo os sirve. [Aunque no os pongo el correo que recibí y algunas frases de la respuesta son tomadas de él, creo que se entenderá en líneas general...

Esperanza en medio del asfalto

Durante 22 años sólo he vivido en 2 ciudades, Granada y Sevilla, ambas lo suficientemente asfaltadas como para creer que todo en la vida es el hombre, pero también lo suficientemente habitadas como para que abunden los excluidos, los ancianos solos, los jóvenes enganchados, los divorciados que piden comida, los inmigrantes cuyo trabajo es a veces perseguido por el trabajo de los policías, las mujeres sin recursos, los niños en la calle, la indiferencia de quienes no nos damos cuenta. En concreto, en Granada la tasa de paro es una de las más altas de España, creo que en torno al 30%. Estos problemas se concentran además en algunas zonas, como el polígono Almanjayar, donde yo vivo. Ante esta situación, y ante muchas otras, hay muchas posibles reacciones. - Negar su existencia, alegando que "si no lo veo, si no lo conozco, si no me pilla cerca, entonces no existe". Conozco bien esta reacción porque, aunque quiero vivir con austeridad y estas realidades las tengo aquí mismo (...