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Mostrando las entradas etiquetadas como Utopía

Tiempos, barro y utopía

Hablábamos de migraciones. Las sentíamos y las pensábamos. Una jovencísima anciana, preguntándose en voz alta, me preguntó: ¿alguna vez, en el futuro, habrá justicia?, ¿posibilidad de que podamos vivir juntos con dignidad en todos los lugares? Yo, envejecido joven, huyendo de la desesperanza, le respondí escribiéndome: El pasado ayuda, pero no sirve; el futuro, aunque orienta, queda lejano; el condicional se acompaña siempre de cómodas excusas en subjuntivo: si quisiera, si pudiera, si fuera distinto... Me quedo con el presente, y presente continuado: amando la vida, vivir luchando, con barro y con utopía, denunciando el odio y la injusticia: Ya, aquí, ahora. JOMI 2012 Encuentro Jomi 2012, Leioa (Bilbao)

Acróstico

H ermana de la memoria , I magen del acto humano; S emilla de mi utopía , T ronco cortado y sano. O lvidada con los pobres , R einventada por la mano I nvisible del dinero ; A nalista de tiranos.

Divagación Ordinaria

Las personas extraordinarias hacen de lo ordinario (un beso, una caricia, una presencia) una experiencia extraordinaria con la que llenan la vida; Las personas ordinarias llenan con lo extraordinario (una presencia, una caricia, un beso) la bolsa de basura que sacan en la noche, sin revisión ni reciclaje. Las personas extraordinarias esconden sus virtudes tras su rostro humano y defectuoso; La virtud de las personas ordinarias es la de ocultar su defectuoso y humano rostro en el ambiente festivo de un carnaval veneciano. Las personas extraordinarias comparten sonrisas y cuentan cómo soñaron sus sueños; Las personas ordinarias escuché que a veces sonríen imaginando que ya descubrieron aquello por lo que soñar. Las personas extraordinarias, como las ordinarias, creen que son lo que parecen, pero ni unas ni otras creen bien, pues no parecen lo que son: las unas parecen otras, las otras parecen unas, y viceversa o al revés. Fotografía de Pedro Cas...

Las risas y las historias

Al abrir los ojos descubrí la presencia de una hormiga que caminaba junto a mis pies, muy cerca, muy pequeñita. Pensé moverla, obstaculizarla, jugar con ella, y hasta aplastarla siguiendo un bajo instinto. Mientras planeaba mi actuación, vi que ella se movía con libertad, de modo que, simplemente, contemplé con alegría, como contempla el creador a sus criaturas. Y, al mover un pie, vi una hormiga que había permanecido aprisionada, y supe que no sobreviviría, y lloré su vida como llora el creador la muerte de sus criaturas. Y vi también cómo otra hormiga se acercaba a su hermana maltrecha. Ambas, abrumadas por el misterio de la muerte, compartieron las últimas risas y las últimas historias. Qué horrible debe ser tener tanto poder como para aprisionar bajo los propios pies a sociedades enteras. Ojalá los hombres y mujeres, maltrechos, hermanos y abrumados ante los misterios, no olvidemos compartir, como las hormigas, las risas y las historias.

La noche

Desde que crecí en años y autonomía, que no digo libertad, nos hicimos amigos. Nuestros primeros encuentros fueron fortuitos, es cierto. Yo dejaba el estudio para el final, y siempre acabábamos encontrándonos. Recuerdo más de una ocasión en que nos despedimos, sin haber dormido, justo cuando el sol, invisible pero cercano, lanzaba sus primeros rayos. Hemos vivido tanto. Cada día, desde aquella época, al amanecer me siento desorientado. Yo no la encuentro y ella no me deja buscarla. Debo confiar en que aparecerá, igual que un niño confía en que, llegado el tiempo, su madre volverá y lo sacará de la escuela. Igual que un anciano quien, encerrado en el claustro de una cama con barandas, tras preguntar cada noche si alguien le despertará al día siguiente, espera. Duerme y espera. Aun no viéndola, ella está. Me acompaña en silencio durante la jornada, discreta, sigilosa, humilde. Y llegado el momento, es también ella quien roba la luz al día para, lejos de apagar, transformarla en antor...

Un mundo plano

Arquímedes de Siracusa, exhibicionista, pero sabio, dijo, según un testigo: 'dadme un apoyo y muevo el mundo.' ¿Pero cómo mover sin partir, si es el Sur el apoyo, y tan sólo sube el Norte? Yo prefiero un mundo plano aunque perdamos la brújula.

Limpiadores de ventanas

Actualmente, mi madre mira con cierta nostalgia la habitación que dejé. En otros tiempos, no tan lejanos, me increpaba por el desorden que en ella imperaba. Yo, despreocupado, me acogía a mi propia legislación, alegando que allí reinaba un "caos creativo". Pero toda ley debe establecer unos límites, y mi auto legislación no podía ser menos. Dos de ellos, referidos a la potestad de limpiar y arreglar bienes-inmuebles, son los siguientes: "cuando lo que existe al otro lado de tu ventana aparezca a tus ojos en blanco y negro, ha llegado el momento de limpiarlo", "cuando la puerta del armario lleve 9 meses sin cerrarse por rotura, ha llegado el momento de arreglarlo" (Art. III y IV de la ley Nº 423/7 "Ley particular del procedimiento caótico auto legislado en espacios privados") De modo que me armé de valor, limpiacristales, trapo y periódico, y comencé la batalla. La alegría cromática, el renacer de lo otro, la paz encontrada con un sencillo esf...

Soy Utopía. ¿Y tú?

- Soy Utopía. ¿Y tú? -Martín. Tengo la sensación de haberte visto antes. Espera... ¡¡Utopía!! -¡¡Martín!! -¡Pero qué sorpresa! ¡No nos vemos desde que éramos jóvenes y soñadores! Te veo igual, no has cambiado nada. ¿Cómo estás? -Bueno, jodida... Por un tiempo pensé tener muchos amigos, pero casi todos me dieron de lado. -Pero, no todos... -Tienes razón, los amigos de verdad han permanecido. Cuando ya nadie parecía confiar en mí, al torcerse todas las cosas, ellos continuaron a mi lado. -Siento haberte fallado tantas veces... -No te preocupes, mi casa siempre está abierta para ti. -Sigues viviendo allí? -Claro. Me gusta ese sitio, el alto horizonte. El lugar donde cielo y tierra hacen las paces, el punto en que todos podéis uniros, aun siendo muy distintos. -Ya me enteré de la noticia. -Lo de la boda de Clara, claro. -¡No! ¡Lo de tu eterna juventud! ¿Cómo es eso de ser inmortal? -Pues no lo he pensado mucho. Espero tener tiempo más adelante. Creo, en todo caso, que es difícil. Como e...