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Desnuda

    Ya no te creo. Tampoco a los que te dieron a luz ni a quienes de ti nacieron. Te quiero desnuda de ropa y de mentiras. Tu piel no me engaña. Deja que te encuentre, con luz tenue, en el silencio. Di a tu hermana que calle, deja que te mire toda, en perspectiva. Si de verdad eres tan buena, si eres acaso para mi: ¿por qué temes mostrarte? Me has llevado, sigilosa, hasta ti. Me dominas. Me controlas. No he podido soltar tu mano porque ni siquiera sé a qué sabe. Muéstrate desnuda ante mi y no necesitaré dejarte. Serás tú quien, apenas pueda verte, quedará desaparecida. "El primer paso para acabar con esta estructura de muerte es desnudarla, desenmascararla, mostrarla tal y como es" Algo para leer de Pedro Casaldáliga "Desnudando al nuevo imperio" De la Agenda Latinoamericana 2005 Enlace Servicios Koinonía Algo para ver La Historia de las cosas (Story of Stuff)

El proverbio adolescente

Tras pasar y pensar céntricas calles me declaro en huelga y en contra: en huelga de sonidos, en silencio; en contra de palabras, de proverbios. No olvido la ilusión adolescente, las frases bien cortitas y dichosas; capaces de cambiar todas las cosas y dar matices nuevos a las gentes. Mas el saber y el tiempo, compañeros, cargados de rutinas, de desvelos; el peso de la historia ya cansada, me llaman y me llevan de las manos por el camino sin nombre en que los viejos aprenden a olvidar lo que les sobra.

Gris-sesinato

Santi no era daltónico de ojo. Sus ojos estaban bien, pero era ciego por dentro. No le gustaba pintar y le daban miedo los colores.  Los árboles se habían vuelto demasiado verdes, demasiado azul el mar, y  descaradamente marrones  los ojos de la mujer con quien compartió caricias y nostalgias. No fue todo de repente. Empezó eliminando el rojo cuando de niño sus rodillas lloraron tras rodar por el suelo; más tarde cayeron amarillo, rosa y azul. Ya adolescente, Santi se quedó sin naranja ni violeta. Así fue perdiendolos uno a uno, hasta quedar finalmente desesperanzado y gris. Él no era diferente. Le habían enseñado el miedo y la tranquilidad. El miedo a la bondad y al rostro extranjero. La tranquilidad del televisor y del arma cargada en el cajón de la mesita. Él no era diferente, hasta que empezó a no soportar más. La realidad era demasiado real, y los colores demasiado evidentes. Entonces fue cuando lo hizo. No dijo nada a nadie, y se encerró en su casa. ...

Viajar de noche. Leer la luna

Noche, kilómetros, horas, camino. Luna mirada, cielo escondido. Camino, gasolina y asfalto. Noche, belleza, mirada, amor, y más camino. Minutos, paz, tiempo para no hacer, para hacer la nada: el silencio. Tiempo para mirar, para ver y no ver. Tiempo para estar, en el asiento trasero; sólo, como siempre, y acompañado.  Segundos, ruedas, coches, sonrisas, acentos, viajes. El roce del aire, la radio que no oye, que da un pobre ruido no más: dispersión ofrecida, distorsión fastidiosa. En el camino, la compañía y la búsqueda. Aparece ahí la mejor respuesta: la que nos sumerge y nos descubre la profundidad de la pregunta. La que desnuda el misterio. La que nos hace cantar: "Tú eres mi Hijo: te quiero".

Tiempos, barro y utopía

Hablábamos de migraciones. Las sentíamos y las pensábamos. Una jovencísima anciana, preguntándose en voz alta, me preguntó: ¿alguna vez, en el futuro, habrá justicia?, ¿posibilidad de que podamos vivir juntos con dignidad en todos los lugares? Yo, envejecido joven, huyendo de la desesperanza, le respondí escribiéndome: El pasado ayuda, pero no sirve; el futuro, aunque orienta, queda lejano; el condicional se acompaña siempre de cómodas excusas en subjuntivo: si quisiera, si pudiera, si fuera distinto... Me quedo con el presente, y presente continuado: amando la vida, vivir luchando, con barro y con utopía, denunciando el odio y la injusticia: Ya, aquí, ahora. JOMI 2012 Encuentro Jomi 2012, Leioa (Bilbao)

Morir en la arena

En la historia oculta de la historia, gladiadores, madrileñas y mendigos, acaban rostro en tierra, fusilados por el arma silenciada del negocio. En tierra de colosos coliseos, apoya la moneda del misterio: la sorpresa de una cara vuelta cruz, enigma de una cruz que sale cara. Sin odio ni violencia, con premura, alcemos nuestra voz y nuestros ojos: no triunfe la defensa irresponsable de quienes de arena y muerte viven. Sin miedo ni silencio, con ternura, en la nostalgia de sus huesos quietos, la luz de la esperanza, y la promesa de morir por la paz y por la vida; sin lucro, sin avaricia.

Tierra de lunes

A vivir. A vivir la vida de los lunes. A vivir los lunes de la vida. Que la legítima espera de un domingo no saque nuestros pies de la tierra que pisan: ¡Tierra de lunes! A vivir.