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TU VIDA

La vida y el dolor endurecen el rostro, transforman la mirada y ablandan el corazón. La vida y el final quiebran con hielo, llenan de sed y abrasan a fuego. La vida y la esperanza, mellizas y distantes, corren al compartir, contagiosas como una pandemia. La vida y la muerte, tan lo mismo y tan extrañas, tan de todos y tan nuestras. La vida y el amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos queda, todo lo que de verdad existe. Tu vida y tu dolor, tu corazón y tu rostro, tu frío y tu fuego, tu esperanza, tu muerte. Tu vida y tu amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos dejas, todo lo que nos diste.

Tiempo de exámenes

Dos veces al año se detienen las clases para la realización de los exámenes. Se lamentan los estudiantes ante tal irrupción repentina. Lo hacen también sus hermanos pequeños, quienes tendrán que jugar solos. Protesta el trabajador por la buena vida del maestro. Replica el docente cansado de correcciones, malas letras y reuniones. La doctora dobla turno ante el auge de ansiedades. Y la máquina de café, vieja y cansada, espera su aniversario con el dolor de una pregunta sin respuesta: ¿cuándo me jubilarán? Entonces, olvidados, los pobres apuntes, libros, pdf´s y papeles, a menudo amontonados, siempre odiados y enemigos, gritan desgarrados al cielo. Tienen mucho que decir. Les dejan decir muy poco. Por cierto, mucho ánimo a los "cerrados por exámenes", ¡¡y no olvidéis las tres R´s!! (Reducir, Reutilizar, Reciclar).

Nieve en Granada

Es bello ver la nieve caer, los árboles vestidos de gala mientras la alegría se acerca sutil, en medio de la niebla; Pájaros que vuelven a casa y niños que juegan y vuelan. Los coches dejan ya de gritar y la abuela descubre, en la debilidad de sus pasos, que está viva: "¡Llevaba muerta tantos años!" La electricidad se corta, mas el enfado primero de tantos, dependientes de la luz, aunque ciegos, se torna júbilo y fiesta: "¡Estoy viva!¡Estoy vivo! ¡Nunca más seré esclavo!" Voy a sentarme en la calle en medio de luces y coches hasta que la nieve me llame o hasta que llegue la noche: "¡Es bello ver la nieve caer en Granada, aunque no nieve!"

Necesito caminar

Hoy me siento un poco raro, torpe, vacío, ocioso, lejos; Necesito silencio, reflexión, ideales, amor, Dios. Necesito que me recuerden quien soy y tomar de nuevo conciencia de la historia; Volver a mirar al pasado y al futuro, escapar de la huida del presente y mirar en profundidad,    contemplar al hombre,       contemplar a Dios. Necesito aceptar mis límites y necesidades; Necesito tiempo y también paciencia. Necesito salir, tomar aire fresco, contrastar mi vida, comparar, colorear y esbozar una sonrisa; Caminar a tu lado, vivir la paz y la alegría; Conocer otros rostros, descubrirlos de veras; Navegar por tu cuerpo y que navegues por el mío, sin miedos ni disculpas. Abrazar la tempestad, bajar las escaleras, armonizar nuestras palabras, vaciarlas de un vacío tan denso que no deja espacio a la verdad,    a la verdad de la vida,       a la verdad de las cosas. Y caminar, siempre caminar hacia...

Perspectiva vergonzante

Un mundo en crisis, advierte el telediario, un mundo enfermo, escribe el poeta, un mundo patas arriba, cita aquel, un mundo en guerra, anuncia el pacifista; Un mundo raro, menciona la canción, un mundo pecador, grita el profeta, un mundo desigual, recuerda la ONG, un mundo con recursos, protesta el ecologista. Y un falso psicólogo, por encima del bien y del mal, por encima del mundo y de todos, se atreve a afirmar: "Ponte guapo, mírate al espejo, sonríe. El mundo hoy es feliz."

Llueve en las calles

Llovía, y la lluvia fue la excusa para ponerme una bufanda en la cabeza sin temores ni vergüenzas. Llovía, y la lluvia me animó a tomar el camino más corto a casa: callejear por el barrio, atravesando calles transformadas por los años bajo el único amparo de la ley del libre albedrío. Llovía, y la lluvia hizo que tampoco me sorprendiesen los tapados rostros de un joven y un niño quienes, en la noche, bajo el agua, me preguntaban la hora. Llovía, y la lluvia y el miedo no les permitió descubrirse y tenderme la mano cuando quise saber sus nombres; ellos prefirieron seguir con su interrogatorio, pasando de la hora a la cartera, de la cartera al dinero. Llovía, mas no sólo llovía. Llueve. Llueve en la vida de estos chicos anónimos que, sin saberlo, hoy se entrenan para delincuentes. Nadie les ha enseñado aún que son grandes, que tienen un nombre. Llueve en la vida de sus familias, ¡llueve a cántaros!, y algo me dice que ni hoy, ni tampoco mañana, 20N, ningún pez gordo se...

Las risas y las historias

Al abrir los ojos descubrí la presencia de una hormiga que caminaba junto a mis pies, muy cerca, muy pequeñita. Pensé moverla, obstaculizarla, jugar con ella, y hasta aplastarla siguiendo un bajo instinto. Mientras planeaba mi actuación, vi que ella se movía con libertad, de modo que, simplemente, contemplé con alegría, como contempla el creador a sus criaturas. Y, al mover un pie, vi una hormiga que había permanecido aprisionada, y supe que no sobreviviría, y lloré su vida como llora el creador la muerte de sus criaturas. Y vi también cómo otra hormiga se acercaba a su hermana maltrecha. Ambas, abrumadas por el misterio de la muerte, compartieron las últimas risas y las últimas historias. Qué horrible debe ser tener tanto poder como para aprisionar bajo los propios pies a sociedades enteras. Ojalá los hombres y mujeres, maltrechos, hermanos y abrumados ante los misterios, no olvidemos compartir, como las hormigas, las risas y las historias.