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Entradas

El vuelo de Hakim

Elevando sueños no conseguiremos superar sus muros, pero sí les haremos sentir miedo, y levantarán aún más sus vallas. Y cuando todo parezca ya perdido, cuando por encima de las tapias no se divisen el sol, la luz ni el cielo, entonces nuestros sueños se alzarán una vez más, y el miedo y la altura, paradójicamente, las harán caer. Ese día nuestros anhelos, al fin, volarán, y nosotros, los que un día elevamos sueños, seremos llevados por ellos –soñaba Hakim aquella tarde de julio, sentado a catorce kilómetros del sur de España, con el Estrecho como destino fatal y Europa como horizonte.

Voy a matarte

No nombrarte entre los vivos es como seguir matándote. Pero no puedo nombrarte entre los vivos cuando tengo tan claro que no estás, que ya te has ido. Nombrarte entre los muertos es como matarte todavía un poco más, matar tu vida falsa, consentir la muerte no aceptada. Por eso tengo que nombrarte, sabiendo que estás muerto, aunque sienta que yo también me muero un poco. Voy a nombrarte, voy a dejarte morir, porque ya has muerto. Voy a matarte, y entonces podrá tu nombre resonar tranquilo en mi recuerdo, sabiendo que, al fin muerto, sigues vivo... [A todos aquellos que no se atreven a nombrar a los seres queridos que murieron. A todos los que no encuentran valor para llamar muerte a la muerte. A todos los que padecen algún tipo de culpa encubierta ante la muerte de los suyos...]

100 metros

100 metros separaban aquellas tiendas. En una, sin más presentación que una luz sugerente y una joven a la puerta, entraba un gordo que rondaba los 60. En la otra, ya a punto de cerrar, no quedaba nada ni nadie. Sólo la dependienta y un cartel sobre la puerta: "Alta Peluquería Canina". Qué pena de joven. Qué pena de viejo. Qué pena de paseo. Sólo la imagen del papa caminando por las chavolas italianas me devolvió algo de luz. Jesús, sin duda, debía andar por allí...

El odio y el miedo. (A propósito de Charlie Hebdo)

El miedo y el odio son dos caras de la misma noticia, dos pasiones que someten al hombre, haciéndolo individuo. El miedo es causa y consecuencia del odio, y el odio no es otra cosa para el miedo. No lo digo yo, lo dice el telediario. Cada día, todos los días, desde el otro día. Día en que unos locos armados –que odian tanto que asustan, ¡tanto que parecen no tener miedo!-, iniciaron su plan de ataque. Vivimos tiempos complejos, repiten los ignorantes de la historia, los presuntuosos que creen haber alcanzado el culmen de lo humano: ¡En pleno siglo XXI! Como si todo hubiera sido fácil para el pasado y para sus víctimas. Vivimos tiempos complejos, divagan los cobardes sin saber si a favor o en contra, los jefes de redacción que no saben si mostrar en portada al profeta lacrimoso o al guapito metegoles, CR7. Vivimos tiempos complejos, se excusan los políticamente interesados, sea para no condenar una masacre o para poner encima de la mesa las guerras que pr...

La ciudad mezclada (Tánger, 8 de diciembre)

Cuando cierro mis ojos veo los suyos abiertos. Recordando, recuerdo las calles de la ciudad mezclada, y ellos aparecen cerca. A menudo de frente, chapurreando palabras que piden unas monedas y gritan la pregunta por la dignidad. A veces también de lado, jugando a decir sus nombres mientras se esconden y asustan con bromas. Pero siempre en el margen, en el costado, en la casa de cartón donde viven los niños que en el mundo están a la cola. A menudo de frente, a veces también de lado, pero siempre en el margen, en el costado, en la acera fría donde esnifan pegamento los que son llamados por todos “los niños de la cola”.   Tánger. 8 de Diciembre

A los locos de la historia

Breve homenaje a los locos de todo tiempo. Aquellos que se excedieron en el pensar y en el sentir. Hombres y mujeres que, yendo más allá de los patrones sociales, fueron capaces de cantar la vida y crear así las más bellas historias, llenas de música, colorido y silencio: Sueño con escuchar la más suave imagen jamás cantada. Mientras alguien se decide a dibujar su melodía y a gustar sus letras, empleo mi tiempo en oler en silencio los colores que irradia.

Madre sin serlo. Fotografía de un instante

Mi corazón y mis ojos se alegran al ver su rostro. Isabel, sentada pero en pie, alegre y en camino. Las manos sobre su vientre, y en su vientre, Antonio, pequeño juguetón de 7 meses. ¡Cuánto bien se hace con tan sólo estar enamorada! ¡Cuánta sensibilidad y ternura en las lágrimas de una mujer, en el llanto de una madre que lo es ya, sin serlo! La vida tiene tanto que ofrecerte, mujer: tantas canciones, tantos cuentos, tantos pañales, tantas lágrimas que te quedan por vivir, mujer, madre sin serlo. Agradezco a la vida tu mirada agradecida, y lleno con tu seno enternecido, clamo y canto a Dios por ti, y por tu Antonio. ¡Gracias! En Tamaraceite, Gran Canaria. Un amigo, Martín cmf