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Tocados de Vida (Carta abierta a Proyecto Hombre)

 Querida Familia: El pasado miércoles 21 de agosto tuve la oportunidad de deciros adiós, de concluir las 7 semanas en la Comunidad Terapéutica (CT) de Huétor Santillán (Granada). Y, al decir adiós, los sentimientos se hicieron presentes en mí permitiéndome intuir la importancia de lo vivido. No me siento capaz –al menos todavía- de contaros esta experiencia con la claridad y unidad de quien cuenta una historia, con el orden temporal de una narración. Creo, por el contrario, que podré salvar esta dificultad ofreciéndoos algunas palabras desordenadas que –a modo de ráfaga- transmitan algo de lo que en estos días me ha afectado. En primer lugar, la acogida de los usuarios de la CT me hizo fácil arrancar. Encontrar mi nombre el último de la lista me ayudó a colocarme como aprendiz, como alumno de personas que no están “tocadas de muerte ” , sino tocadas de vida : tocadas en el corazón, tocadas por situaciones difíciles que han decidido mirar de frente, con tanta vale...

Crónicas de la ciudad de Aracataca: La coherencia callada

  Cuentan las crónicas de la ciudad de Aracataca que hubo un tiempo desgraciado para aquellas gentes. Todo empezó cuando Diego Buendía consideró injustas las protestas de su hermano, quien, a pesar de su dudosa reputación, no dudo en publicar por toda la vecindad los tropiezos amorosos de Dieguito. El asunto se propagó tan rápido que algunos llegaron a pensar que era mentira. Pero no lo era. Lo acontecido exigía una toma de postura. Algunos estaban con Saldívar, el mayor de los Buendía. Alegaban éstos que era necesario defender las antiguas tradiciones, combatiendo con severidad las resbaladizas actitudes de los insensatos. Otros se declararon desde el inicio comprensivos con Dieguito. Aunque nunca quedaron del todo claras las razones por las que lo hicieron, si eran muy explícitos en sus requerimientos. Exigían una intervención de la junta de gobierno. Exigían el reconocimiento público de la inocencia de Dieguito. Exigían -sobre todo- la condena a Saldívar. El motivo -pre...

Quedará tu sonrisa

Nada me ha enseñado más en la vida que guardar silencio ante la muerte joven. Ni pésames ni protocolos. Tan sólo amar en la noche. Te quiero Kiko. Sufrimos tu partida. No sufras tú nuestra pena. Al final, nos quedará tu sonrisa. "Kiko, como familiarmente le llamábamos, había nacido el 25 de septiembre de 1985 en Shanxi, China. Tenía, por tanto, 27 años. Era el menor de cuatro hermanos. Se preparaba con ilusión para emitir su primera profesión en septiembre. Pidamos al Señor y al Corazón de María por su eterno descanso y pidamos también, de manera especial, por sus padres  y hermanos en estos momentos de dolor, acrecentado por la lejanía."

Aniversario

Todo parecía en calma. Nada era especial en apariencia, y él lo sabía, pero todo le invitaba a detenerse. Él lo hizo. Vació la maleta, sacudió los zapatos, se desnudó de ropajes y de días pasados, y miró su vida en espejos, en cientos de espejos. Los ideales de juventud y los rostros que atesoraba le dieron pistas sobre su identidad. El dolor puso sus pies sobre la tierra. La esperanza mantuvo su ilusión. Tras contemplarse una última vez, ya más consciente, tomó aire, y emprendió de nuevo el camino. Lo emprendió con un salto, confiado en que los brazos de otro le sostendrían.

Bibliotecas, aforismos e insultos marrones

Un aforismo es una tesis vaciada de palabras . El saber no ocupa lugar, pero algunos aforismos son demasiado largos. Por eso existen las bibliotecas, para almacenar verborreas y para que los tímidos paseen. La verborrea es la diarrea de la boca y un insulto marrón a las palabras . La mejor compañía de la palabra es el silencio. Cuando esto sucede, ha surgido el  aforismo  y los espacios se han roto.

De personas y de llaves

Por despistado tomaban todos a Don Marcial. Había de esforzarse sobremanera para no ir olvidando todo a cada paso: contraseñas, nombres y colores, el lugar donde estacionó y hasta las rosas que cada año (alguna vez) regalaba a su esposa el día de su aniversario. Pero Marci, como algunos le llamaban, era un luchador. Se armaba de lentos ritos para no caer en las desastrosas consecuencias de sus despistes cotidianos. Caminaba con una pequeña agenda en el bolsillo, la cual a menudo consultaba. Se dejaba avisos en la puerta, en el móvil y hasta en la ducha. Y procuraba dejar siempre las llaves sobre la misma repisa. Así le era fácil encontrarlas, aunque cuando no estaban allí no sabía dónde buscar. A pesar de largos años de entrenamiento, el despiste y la nostalgia fueron ganán dole terreno, sobre todo desde que su casa se vació de una presencia muy querida. Él, con una copa en la mano y el horizonte nublado, se escondía en locos pensamientos. Las personas son ll...

A la puerta de casa

A la puerta de casa. A la puerta de casa ocurren muchas cosas. La vuelta al hogar. La alegría por el fin de los exámenes. El ruido de la puerta irremediablemente rota. El viento. Las manos y la cabeza de un hombre que busca en la basura algo útil, algo bueno, algo bello. El silencio. Las preguntas. La pregunta: ¿te importa la vida de la gente? ¿quieres a ese hombre?