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Viajar

Lo mejor de viajar no es pasear por bellos lugares, sino saber que esos espacios, hasta entonces desconocidos, son el escenario de la vida de gente para la cual mi contexto geográfico, mi vida, mi casa, no son más que una posibilidad indefinida y lejana. Atravesar la puerta y reconocernos, reconocernos más allá de todo contexto.

El dictador de nuestro tiempo

Miedo es soltar. Nacer, separarse, crecer, distinguirse. Miedo es la cadena, la invitación a romperla y la excusa para no hacerlo. Es comilón y borracho: se come mi libertad y se bebe mi vida. Miedo es el dictador de nuestro tiempo, quizá lo fue de todo tiempo. Quiere dominar, controlar, poseer... Y somete mi voluntad para hacerme su mano derecha, y su izquierda. Un dictador que mueve los hilos con mano invisible, con mis manos. Miedo es la desconfianza junto con lo otro, es la sombra de la tristeza, el fruto de la desesperanza, la muerte desde este lado. El miedo lo es todo cuando es él quien escribe. El miedo no es más que una brisa cuando le quito la pluma y camino hacia delante.

Politono himno

No sé cómo podíamos vivir sin politonos en el 2001", decíamos en el 2006 mientras nos pasábamos música por infrarrojos. Nuestros labios esbozaban una sonrisa pícara, como si hubiéramos alcanzado todo, como si fuésemos los reyes de algo, como si fuésemos más que el de al lado o quisiésemos regalarnos una exclusiva. No supimos reconocer que la historia era mucho más que lo que nuestro ego nos dejaba ver. Tal vez la escasez de perspectiva o la emoción ingenua nos hizo confundir ideales que pudieron haber sido nobles con argumentos que no llegaron a ser tales. La música nos hace humanos, pero lo cierto es que nunca nos ha sido fácil ponernos de acuerdo en la melodía. Algunos aspiran al respeto y al diálogo, y eso es bonito. Otros tantos prefieren el insulto, el ruido y el silbato.

El vuelo de Hakim

Elevando sueños no conseguiremos superar sus muros, pero sí les haremos sentir miedo, y levantarán aún más sus vallas. Y cuando todo parezca ya perdido, cuando por encima de las tapias no se divisen el sol, la luz ni el cielo, entonces nuestros sueños se alzarán una vez más, y el miedo y la altura, paradójicamente, las harán caer. Ese día nuestros anhelos, al fin, volarán, y nosotros, los que un día elevamos sueños, seremos llevados por ellos –soñaba Hakim aquella tarde de julio, sentado a catorce kilómetros del sur de España, con el Estrecho como destino fatal y Europa como horizonte.

Voy a matarte

No nombrarte entre los vivos es como seguir matándote. Pero no puedo nombrarte entre los vivos cuando tengo tan claro que no estás, que ya te has ido. Nombrarte entre los muertos es como matarte todavía un poco más, matar tu vida falsa, consentir la muerte no aceptada. Por eso tengo que nombrarte, sabiendo que estás muerto, aunque sienta que yo también me muero un poco. Voy a nombrarte, voy a dejarte morir, porque ya has muerto. Voy a matarte, y entonces podrá tu nombre resonar tranquilo en mi recuerdo, sabiendo que, al fin muerto, sigues vivo... [A todos aquellos que no se atreven a nombrar a los seres queridos que murieron. A todos los que no encuentran valor para llamar muerte a la muerte. A todos los que padecen algún tipo de culpa encubierta ante la muerte de los suyos...]

100 metros

100 metros separaban aquellas tiendas. En una, sin más presentación que una luz sugerente y una joven a la puerta, entraba un gordo que rondaba los 60. En la otra, ya a punto de cerrar, no quedaba nada ni nadie. Sólo la dependienta y un cartel sobre la puerta: "Alta Peluquería Canina". Qué pena de joven. Qué pena de viejo. Qué pena de paseo. Sólo la imagen del papa caminando por las chavolas italianas me devolvió algo de luz. Jesús, sin duda, debía andar por allí...

El odio y el miedo. (A propósito de Charlie Hebdo)

El miedo y el odio son dos caras de la misma noticia, dos pasiones que someten al hombre, haciéndolo individuo. El miedo es causa y consecuencia del odio, y el odio no es otra cosa para el miedo. No lo digo yo, lo dice el telediario. Cada día, todos los días, desde el otro día. Día en que unos locos armados –que odian tanto que asustan, ¡tanto que parecen no tener miedo!-, iniciaron su plan de ataque. Vivimos tiempos complejos, repiten los ignorantes de la historia, los presuntuosos que creen haber alcanzado el culmen de lo humano: ¡En pleno siglo XXI! Como si todo hubiera sido fácil para el pasado y para sus víctimas. Vivimos tiempos complejos, divagan los cobardes sin saber si a favor o en contra, los jefes de redacción que no saben si mostrar en portada al profeta lacrimoso o al guapito metegoles, CR7. Vivimos tiempos complejos, se excusan los políticamente interesados, sea para no condenar una masacre o para poner encima de la mesa las guerras que pr...