Durante 22 años sólo he vivido en 2 ciudades, Granada y Sevilla, ambas lo suficientemente asfaltadas como para creer que todo en la vida es el hombre, pero también lo suficientemente habitadas como para que abunden los excluidos, los ancianos solos, los jóvenes enganchados, los divorciados que piden comida, los inmigrantes cuyo trabajo es a veces perseguido por el trabajo de los policías, las mujeres sin recursos, los niños en la calle, la indiferencia de quienes no nos damos cuenta. En concreto, en Granada la tasa de paro es una de las más altas de España, creo que en torno al 30%. Estos problemas se concentran además en algunas zonas, como el polígono Almanjayar, donde yo vivo. Ante esta situación, y ante muchas otras, hay muchas posibles reacciones. - Negar su existencia, alegando que "si no lo veo, si no lo conozco, si no me pilla cerca, entonces no existe". Conozco bien esta reacción porque, aunque quiero vivir con austeridad y estas realidades las tengo aquí mismo (...
Un espacio de reflexión que incluye opiniones, pensamientos, reflexiones, certezas y creencias que no tienen por qué ser ciertas, pero que son mías. Soy misionero. Soy cura. Intento creer...