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Zapatos Gastados

 Recuerdo con qué esfuerzo mis dedos aprendían a atar los cordones de los zapatos, y la ilusión de tener unos zapatos nuevos, y la novedad que supuso recorrer, por vez primera, el camino a la panadería; Y recuerdo que no fue pan rallado lo que compré, sino queso, y me recuerdo deshaciendo el camino andado. Zapatos, caminos, años. Recuerdo caminar apresurado a casa, en busca de un par de zapatos con los que jugar al fútbol, fútbol que jugué tantos años. Correr, buscar, olvidar. Recuerdo los caminos ocultos de quienes hace ya años gastaron sus zapatos corriendo en busca de los olvidados que morían sin compañía. Gastar, acompañar, morir. Recuerdo a hombres y mujeres, amigas, hermanos; a quienes se les gastó la vida    y murieron,       y se fueron, y siguen,    de otra forma,       acompañándonos. Seguir, vivir, irse. Y vivir es seguir yendo, seguir gastando zapatos, jugando al fútbol, corrien...

Divagación Ordinaria

Las personas extraordinarias hacen de lo ordinario (un beso, una caricia, una presencia) una experiencia extraordinaria con la que llenan la vida; Las personas ordinarias llenan con lo extraordinario (una presencia, una caricia, un beso) la bolsa de basura que sacan en la noche, sin revisión ni reciclaje. Las personas extraordinarias esconden sus virtudes tras su rostro humano y defectuoso; La virtud de las personas ordinarias es la de ocultar su defectuoso y humano rostro en el ambiente festivo de un carnaval veneciano. Las personas extraordinarias comparten sonrisas y cuentan cómo soñaron sus sueños; Las personas ordinarias escuché que a veces sonríen imaginando que ya descubrieron aquello por lo que soñar. Las personas extraordinarias, como las ordinarias, creen que son lo que parecen, pero ni unas ni otras creen bien, pues no parecen lo que son: las unas parecen otras, las otras parecen unas, y viceversa o al revés. Fotografía de Pedro Cas...

TU VIDA

La vida y el dolor endurecen el rostro, transforman la mirada y ablandan el corazón. La vida y el final quiebran con hielo, llenan de sed y abrasan a fuego. La vida y la esperanza, mellizas y distantes, corren al compartir, contagiosas como una pandemia. La vida y la muerte, tan lo mismo y tan extrañas, tan de todos y tan nuestras. La vida y el amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos queda, todo lo que de verdad existe. Tu vida y tu dolor, tu corazón y tu rostro, tu frío y tu fuego, tu esperanza, tu muerte. Tu vida y tu amor, todo lo que tenemos, todo lo que nos dejas, todo lo que nos diste.

Tiempo de exámenes

Dos veces al año se detienen las clases para la realización de los exámenes. Se lamentan los estudiantes ante tal irrupción repentina. Lo hacen también sus hermanos pequeños, quienes tendrán que jugar solos. Protesta el trabajador por la buena vida del maestro. Replica el docente cansado de correcciones, malas letras y reuniones. La doctora dobla turno ante el auge de ansiedades. Y la máquina de café, vieja y cansada, espera su aniversario con el dolor de una pregunta sin respuesta: ¿cuándo me jubilarán? Entonces, olvidados, los pobres apuntes, libros, pdf´s y papeles, a menudo amontonados, siempre odiados y enemigos, gritan desgarrados al cielo. Tienen mucho que decir. Les dejan decir muy poco. Por cierto, mucho ánimo a los "cerrados por exámenes", ¡¡y no olvidéis las tres R´s!! (Reducir, Reutilizar, Reciclar).

Nieve en Granada

Es bello ver la nieve caer, los árboles vestidos de gala mientras la alegría se acerca sutil, en medio de la niebla; Pájaros que vuelven a casa y niños que juegan y vuelan. Los coches dejan ya de gritar y la abuela descubre, en la debilidad de sus pasos, que está viva: "¡Llevaba muerta tantos años!" La electricidad se corta, mas el enfado primero de tantos, dependientes de la luz, aunque ciegos, se torna júbilo y fiesta: "¡Estoy viva!¡Estoy vivo! ¡Nunca más seré esclavo!" Voy a sentarme en la calle en medio de luces y coches hasta que la nieve me llame o hasta que llegue la noche: "¡Es bello ver la nieve caer en Granada, aunque no nieve!"

Necesito caminar

Hoy me siento un poco raro, torpe, vacío, ocioso, lejos; Necesito silencio, reflexión, ideales, amor, Dios. Necesito que me recuerden quien soy y tomar de nuevo conciencia de la historia; Volver a mirar al pasado y al futuro, escapar de la huida del presente y mirar en profundidad,    contemplar al hombre,       contemplar a Dios. Necesito aceptar mis límites y necesidades; Necesito tiempo y también paciencia. Necesito salir, tomar aire fresco, contrastar mi vida, comparar, colorear y esbozar una sonrisa; Caminar a tu lado, vivir la paz y la alegría; Conocer otros rostros, descubrirlos de veras; Navegar por tu cuerpo y que navegues por el mío, sin miedos ni disculpas. Abrazar la tempestad, bajar las escaleras, armonizar nuestras palabras, vaciarlas de un vacío tan denso que no deja espacio a la verdad,    a la verdad de la vida,       a la verdad de las cosas. Y caminar, siempre caminar hacia...

Perspectiva vergonzante

Un mundo en crisis, advierte el telediario, un mundo enfermo, escribe el poeta, un mundo patas arriba, cita aquel, un mundo en guerra, anuncia el pacifista; Un mundo raro, menciona la canción, un mundo pecador, grita el profeta, un mundo desigual, recuerda la ONG, un mundo con recursos, protesta el ecologista. Y un falso psicólogo, por encima del bien y del mal, por encima del mundo y de todos, se atreve a afirmar: "Ponte guapo, mírate al espejo, sonríe. El mundo hoy es feliz."